Bailar el dolor

Bailar el dolor

Duele la tripa, duele el ardor de la fiebre en la cabeza, duele la inflamación, duele…

Duele la impotencia de no saber bien qué hacer ante esto…

Duele, en lo más profundo, la soledad de vivir una enfermedad crónica en una cultura que cierra los ojos ante este tipo de dolor, que nos invita a seguir la vida como si esto no estuviera sucediendo… O lo que es lo mismo, nos invita a negar una parte fundamental de lo que somos.

Duelen las palabras que no encuentro para hablar de todo esto y el nudo en la garganta de quienes me quieren escuchar y no encuentran el modo…

Duele el miedo al dolor que, en lo más hondo, es miedo a la vida.

(…)

En una sesión del seminario Lo Personal es Político cada quién conectó con algún dolor de su cuerpo y lo bailó.

Catarsis para quienes se han pasado la vida acallando el dolor o viviendo como si éste no estuviera o forzando la máquina.

Encuentro de un camino distinto, más integrador, más humano.

Un nuevo estar, un nuevo lenguaje, una mayor confianza.

Nos topamos con la alegría que nace de estar con (todo) lo que hay junto a otras y a otros. Una alegría muy distinta a esa otra que surge de mirar solo ‘lo positivo’ dejando bajo la alfombra lo que empaña ese ideal de salud y bienestar.

(…)

Ante esta propuesta y esta posibilidad, hubo también quienes se escudaron en el baile para desconectar de su dolor.

Incluso en aquellas actividades donde el cuerpo está muy presente podemos hacer oídos sordos al dolor y a la enfermedad. Así de fuerte es ese tabú, así de fuerte es la consigna ‘que nada nos detenga’, así de fuerte es esa invitación a andar por la vida como si fuéramos inmortales.

(…)

Quisiera tener la fuerza, las palabras, el coraje y el anclaje para bailar con esta mujer su/nuestro dolor.

Foto: Graciela Hernández

Foto: Graciela Hernández

  • La foto del inicio de este blog es de Vicky Medina.

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