Maternidades

Maternidades

Nos han dicho que ser madre es sacrificarse, darlo todo, amar de forma incondicional, vivir siempre preocupada,  dejar el resto de su vida en un segundo plano, dar de mamar, cuidar… Por el contrario, nos han dicho también que un hijo o una hija necesita que su madre esté bien y que por eso es bueno que la madre tenga proyectos propios y sea feliz. Nos han dicho que niñas y niños necesitan límites y también que si se les da la oportunidad se autorregulan, que necesitan estar a su aire para descubrir el mundo y también que hay que controlarlos para que no se asalvajen, que necesitan mamar hasta los dos años y también que una madre no debe renunciar a un buen puesto por dar la teta, que necesitan, necesitan, necesitan… Nos han dicho además que la maternidad, por si misma, da sentido y plenitud a la vida de las mujeres, como si todas las experiencias fueran iguales entre sí y como si el sentido de nuestras vidas nos lo pudiera dar otra persona. Nos han dicho… tanto tanto… A estas alturas de la lectura supongo que ya habéis podido sentir la presión que este conjunto de sentencias, consejos, idealizaciones y expectativas pueden suponer para cualquier madre. Ideas que se han ido interiorizando en las entrañas de muchas mujeres en forma de mandatos y de dogmas, de tal modo que es fácil que se sientan culpables cuando no logran cumplir con lo que se les dicta, pasen por encima de sus necesidades cuando éstas chocan con dichos mandatos, se frustren cuando comprueban que ni ellas ni sus...
Ya van cuatro…

Ya van cuatro…

Hoy hace cuatro años que Singulares abrió sus puertas y, como pasa con todo lo que está vivo, Singulares es hoy algo diferente a lo que era en septiembre de 2011. Me llama la atención esa tendencia a no percatarnos del movimiento constante de lo vivo hasta tal punto que, de vez en cuando, esta transformación nos coge por sorpresa. Algo así como cuando de pronto nos damos cuenta que alguien ha envejecido o que una criatura pequeña se ha hecho mayor. Este año tomo este aniversario como una invitación a abrir los ojos a lo que este proyecto es hoy para percatarme con mayor nitidez de lo que se quedó atrás y ya no tiene sentido, lo que se ha ido añadiendo y aún no lo he acogido con total entrega, lo que sigue a modo de inercia y ya no tiene fuelle, lo que ha cobrado mayor profundidad y vale la pena seguir mimando, lo que se quedó por el camino y es interesante revisitar. Algo así como cuando ordenamos un armario y descubrimos que hay cosas que ya no nos sirven y que tirándolas o regalándolas o reciclándolas dejamos sitio a otras nuevas, o que no nos acordábamos que teníamos y que valen la pena recuperar, o que cambiándolas de sitio nos resultaría más útil u otras que decidimos guardar en el trastero porque presentimos que nos servirá en otro momento. En fin, con este espíritu de re-visión, ando resituándome ante los diferentes proyectos que tengo entre manos y ante las diferentes personas que los conforman. Es un ejercicio de dejar que la vida siga y...
NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

La relación es el espejo en el que nos vemos tal como somos. Toda vida es un movimiento en relación. (…)  – Krishnamurti[1] – Este es un curso donde practicaremos la escucha activa, un modo de entender y acompañar mejor a las personas con las que nos relacionamos, y de evitar malentendidos que dañan cualquier relación. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino que permite conocerse, entenderse y entrar en contacto con las propias necesidades y deseos. Y, desde ahí, desarrollaremos formas de comunicar nuestras necesidades y deseos con cuidado, claridad y eficacia. Finalmente, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de descubrir y compartir distintos caminos para dotar de más autenticidad a nuestras relaciones. La próxima edición se desarrollará los miércoles alternos a partir del 7 de octubre de 2015. Las sesiones se harán en horario de tarde, de 18:30 a 20:30. Su precio es de 40 euros al mes (35 euros al mes para quienes hacen escucha individual o participan en el seminario Lo Personal es Político). Al acabar dicho curso, hay la posibilidad de asistir a otro de profundización con las mismas características. Para asistir a esta actividad o cualquier otra información sobre la misma, escríbeme aquí.   * La foto de este post es de la genial Ana Casas...
Tirar del hilo de la paz

Tirar del hilo de la paz

Llevo más de un mes sin escribir en este blog, no porque en Singulares no hayan pasado cosas significativas, sino por todo lo contrario. Ha sido tanto que no he dado abasto para más. En el grupo de Mujeres Singulares hablamos los cambios. De ese encuentro, rescato que mi el miedo al cambio, a menudo, tiene una relación con el miedo a la vida misma, ya que ésta es continuo movimiento. En uno de los cursos sobre la escucha y la comunicación nos escuchamos en relación a nuestra vivencia de la sexualidad. Se me hizo muy evidente, al escuchar lo que ibamos compartiendo, el peso de una educación llena de tópicos, tabúes y miedos que nos limita a la hora de vivir, experimentar, crear, sentir nuestra sexualidad. En otro de los cursos sobre la escucha y la comunicación hablamos sobre nuestra vivencia del tiempo. Una vez más conecté con esa tendencia a posponer lo importante por atender lo urgente. O sea, conecté con mi necesidad de dar menos cabida al ‘hacer por hacer’ para cuidar a lo que realmente me da vida. En uno de los seminarios Lo Personal es Político abordamos el modo en qué transmitimos a niñas y niños nuestro miedo al conflicto. Esto nos permitió entender que el miedo al conflicto no es algo consustancial al ser humano, sino algo profundamente aprendido que tiene graves repercusiones en nuestra forma de vivir y gestionar lo común, ya que el conflicto es inherente a cualquier relación. En el otro de los seminarios Lo Personal es Político hablamos sobre las diversas maneras de ser padre, en las que se...
Mortales… Vitales…

Mortales… Vitales…

En uno de los grupos del curso El Arte de la Escucha y la Comunicación, llevamos casi tres años de encuentros y, en las últimas sesiones, hemos indagado en nuestras ideas, sentimientos y experiencias en torno a la muerte. No fue nada fácil. Fue como empezar a hablar. Se nos hizo muy evidente que son muchos los aprendizajes que nos llevan a dar la espalda a la muerte como si negarla fuera la mejor forma de espantarla. De ahí que, junto al miedo a la muerte, nos acompaña el miedo a nombrarla. Sin embargo, en la realidad, el silencio ni espanta a la muerte ni la hace más llevadera, solo tapona nuestro sentir. De hecho, a medida que fuimos compartiendo nuestros miedos, cargas culturales, ideas, duelos, fantasías y fantasmas algo se fue aliviando. La pesada carga que cada quien lleva consigo por tanto silencio y tanto miedo se volvió un poco menos rígida, más vivible, más ligera. Traigo esta experiencia aquí porque después de vivirla me ha parecido pertinente recordar que hablar sobre la muerte, en contra de lo que se nos dice, es algo muy necesario y valioso. Cuando digo hablar, no digo reproducir estereotipos y tópicos, digo contar lo que cada quién vive y siente, aunque sea solo compartir el miedo a hablar sobre ello. Junto al alivio, a medida que fuimos profundizando en este intercambio tan delicado sin juzgar ni fingir ni forzar, nos fuimos sintiendo cómplices y se nos hizo evidente el pálpito de la vida. Una vez más, me di cuenta que, cuando entro en contacto profundo y honesto con el hecho de que...
¡A vivir!

¡A vivir!

En el curso El arte de la escucha y la comunicación desarrollo una propuesta de relación basada en lo real. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir crear relaciones basadas en lo que realmente somos y no en lo que nos gustaría ser. Y lo que somos es también esa dificultad para reconocer y estar en lo real. Propongo un camino para aprender a vivir lo que nos sucede en la realidad en vez de forzarnos a cumplir un ideal que muchas veces es un imposible o de identificarnos con un ‘deber ser’ que a menudo es una impostura. Es que, al empeñarnos en ser otra cosa distinta a la que somos (a la que vamos siendo), bloqueamos nuestra capacidad de crear, de sentir, de decidir, de luchar y, en definitiva, de ser. Por ello, creo que es importante pararnos a pensar qué estamos diciendo realmente cuando decimos frases del tipo ‘ya verás que todo saldrá bien’, ‘si pones energía en lograr tu deseo éste se cumplirá’, ‘hay que tener una mirada positiva’… ¿No se trata de frases que nos invitan a salirnos de lo real idealizando la vida y la experiencia? Os dejo aquí esta entrevista a Odín Dupeyrón donde él explica con mucha claridad, simpatía y frescura esto que digo. Espero que la disfrutéis:...