¿Cómo escribir?

¿Cómo escribir?

Llevo mucho tiempo sin escribir en este blog. No ha sido por falta de encuentros fructíferos, ni por falta de tiempo (aunque algo de eso ha habido) ni tampoco por falta de ganas. (…) En el grupo Mujeres Singulares charlamos sobre el tiempo… Pero, cómo escribir sobre el tiempo… …cuando has perdido la noción del mismo, …cuando tienes el dato de que tu madre estuvo sola tirada en el suelo y, aunque no sabes bien cuánto tiempo estuvo así, tienes la certeza de que cada segundo fue demasiado, …cuando tu madre de pronto te pregunta ‘quién es tu madre’ y aún no te ha dado tiempo para digerir esa nueva realidad, …cuando, en este proceso, tu madre vuelve a tener una conversación ‘normal’ y no terminas de entender qué significa eso, …cuando las demás tareas se van agolpando y te sorprendes cuando ves que te ha dado tiempo de hacerlas, …cuando el cuerpo está agotado y un minuto de placer te pone en contacto con la eternidad. (…) En el Seminario Lo Personal es Político hablamos sobre la crisis ecológica… Pero, cómo escribir sobre la crisis ecológica… …cuando el tiempo apremia y aún vives la crudeza de esa realidad como si se tratara de una nebulosa, …cuando, a pesar de la cumbre del clima en París, el estado de negación colectiva sigue vigente, …cuando te cuesta sentir y entender tu miedo, tu culpa, tu impotencia, tu rabia y tu pena y, ante tanto sentimiento no aceptado, te abrumas, …cuando necesitas que alguien te de la mano para seguir mirando y los lazos son endebles, …cuando, en este contexto capitalista...
Fin de curso

Fin de curso

Imbuída por esta canícula que m hace vivir las cosas como si no fueran reales, traigo aquí dos reflexiones compartidas en Singulares en este final de curso que me ayudan a vivir con más sentido y cuidado. Hicimos la primera reflexión en una salida de fin de semana para evaluar el trabajo realizado en uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político. Al compartir lo que habíamos vivido, corrobamos el hecho de que, cuando nos sentimos a gusto en un espacio o en una relación o en un proyecto, es fácil caer en la tentación de acomodarnos a ello, como si eso que hemos creado y nos da placer se mantuviera por inercia. Esto nos puede llevar a una cierta desidia, a un no estar presentes en las cosas que nos suceden, a un adormilamiento algo cansino. De ahí a la frustración hay un paso. Es que cualquier espacio o relación o proyecto necesitan de estímulo, abono, revisión y presencia para seguir siendo fructíferos. La segunda reflexión la hicimos en el último encuentro de Mujeres Singulares. Hablamos sobre la confianza. Me gustó recordar que ésta es uno de los motores fundamentales del mundo en el que vivimos. De hecho, sin confianza, el mundo se derrumbaría. Ahora bien, cuando hablamos de confianza no nos referimos a cruzar los dedos y pensar que ‘todo va a salir bien’ o que ‘todo el mundo es bueno’ o que ‘soy capaz de todo lo que me proponga’. Ante estos principios ‘buenistas’, planteamos una confianza más anclada en la realidad, o sea,  sentir que ‘encontraremos el modo de manejarnos en los diferentes...
Tirar del hilo de la paz

Tirar del hilo de la paz

Llevo más de un mes sin escribir en este blog, no porque en Singulares no hayan pasado cosas significativas, sino por todo lo contrario. Ha sido tanto que no he dado abasto para más. En el grupo de Mujeres Singulares hablamos los cambios. De ese encuentro, rescato que mi el miedo al cambio, a menudo, tiene una relación con el miedo a la vida misma, ya que ésta es continuo movimiento. En uno de los cursos sobre la escucha y la comunicación nos escuchamos en relación a nuestra vivencia de la sexualidad. Se me hizo muy evidente, al escuchar lo que ibamos compartiendo, el peso de una educación llena de tópicos, tabúes y miedos que nos limita a la hora de vivir, experimentar, crear, sentir nuestra sexualidad. En otro de los cursos sobre la escucha y la comunicación hablamos sobre nuestra vivencia del tiempo. Una vez más conecté con esa tendencia a posponer lo importante por atender lo urgente. O sea, conecté con mi necesidad de dar menos cabida al ‘hacer por hacer’ para cuidar a lo que realmente me da vida. En uno de los seminarios Lo Personal es Político abordamos el modo en qué transmitimos a niñas y niños nuestro miedo al conflicto. Esto nos permitió entender que el miedo al conflicto no es algo consustancial al ser humano, sino algo profundamente aprendido que tiene graves repercusiones en nuestra forma de vivir y gestionar lo común, ya que el conflicto es inherente a cualquier relación. En el otro de los seminarios Lo Personal es Político hablamos sobre las diversas maneras de ser padre, en las que se...
Rabia

Rabia

A veces, de tanto ningunear la rabia, ésta se aquieta como si no estuviera. Y seguimos nuestra vida sin escuchar ni atender todo lo que ella nos diría si la dejásemos. Pero ella sigue estando ahí, hurgando silenciosamente en las entrañas. Otras veces, como si se tratara de un disco rayado, la rabia se atasca recordándonos una y otra vez la injusticia o la afrenta que hemos sufrido, la oportunidad perdida o el instante de opresión, la palabra no dicha o la que fue dicha a destiempo, la muerte de un ser querido o nuestra propia enfermedad. Son momentos en los que la rabia se deja absorber por la queja y se estanca. Carcome por dentro. Agota. Cuando dejamos salir ese come-come sin haberlo digerido primero, sin haber entendido con profundidad qué nos hiere realmente, podemos dañar e incluso dañarnos porque es fácil que la rabia se alíe con el enfado y, como si se tratara de un vendaval, arrase con lo que se encuentra sin ton ni son. Ante esto, más que contenerla, bienvenidas son las oportunidades de chillar, de llorar, de dar patadas, de correr, de bailar con furia, de dar salida a toda esa tensión que, si se queda en el cuerpo, también daña. No es fácil encontrar los espacios para ello, pero ahí están. Nuestra creatividad y nuestros dones artísticos son otro camino para dar rienda suelta a la rabia instalada en el cuerpo y, a la vez, es un camino para entender mejor quiénes somos y qué nos pasa. Es que, cuando logramos acoger nuestra rabia y escucharla, encontramos un hilo para entender qué...
Al filo de lo posible

Al filo de lo posible

Mujeres Singulares volvimos a reunirnos hace unos días. En esta ocasión hablamos sobre cómo el miedo afecta a nuestra forma de afrontar la vida. El miedo forma parte de nuestras vidas, aunque no todas tememos las mismas cosas. Entre todas nombramos miedos diversos y variopintos: a lo desconocido, a tomar decisiones y equivocarnos, a que las personas que queremos nos dejen de querer, a no amar, a molestar, a defraudar, a no dar la talla, a la falta de libertad, a la soledad, a la violencia, al daño físico, a viajar sola, a las alturas, a hablar en público, a no poder salir de un espacio pequeño y cerrado, a vivir sola, a la muerte de nuestros seres queridos, a la enfermedad, a los hombres, a la agresión sexual, al rechazo, a conocernos y descubrir que lo que somos no se corresponde con la imagen que hemos creado de nosotras mismas, a la propia muerte, a la locura, al mar y a los tiburones, etc. Cuando somos capaces de mirar cada miedo y reconocer las ideas que se esconden detrás de él, nos resulta más fácil discernir cuando su presencia nos protege y cuando simplemente nos paraliza. O sea, nos permite entender cuándo nos avisa de un peligro real o cuándo distorsiona la realidad hasta tal punto que nos bloquea y nos achica. Hacer este trabajo no implica que los miedos alocados dejen de habitarnos, o no siempre. Ahora bien, entenderlos, mirarlos de frente, conocer su historia, nos da la posibilidad de trabajarlos, de contraargumentar lo que nos dice, de no ser solo el miedo para poder ser también...
¿Libertad sexual?

¿Libertad sexual?

El viernes pasado, las Mujeres Singulares hablamos sobre la libertad sexual y, como siempre, el intercambio fue muy enjundioso. A pesar de que somos muy distintas en cuanto a edades y formas de ser, prácticamente todas hemos vivido el peso de la represión: la sexualidad como pecado, la presión para ser una mujer decente, miedo a ser usada por los hombres, desconocimiento del propio cuerpo y del propio placer, miedo al embarazo y sus consecuencias, etc. Junto a esto, todas hemos vivido el peso de la presión de ser ‘libres sexualmente’. O lo que es lo mismo, la presión para reproducir un modelo basado en la cantidad de coitos y de variedad de prácticas, de orgasmos y de encuentros, en esa disponibilidad que no entiende de bloqueos ni de cansancios. Esa forma de entender las cosas explica porque a muchas de nosotras, en un primer momento, nos entró pereza hablar sobre ‘libertad sexual’. Y así, indagando, topamos con otra forma de entender la libertad. Para nosotras la libertad sexual es la posibilidad de hacer y también la de no hacer, de decir y no decir, de sentir lo que sentimos y no presionarnos a sentir otra cosa, de expresar lo que hay y no lo que se espera de nosotras, de explorarnos y también de no hacerlo. Esto tiene una relación directa con escucharnos, tomarnos en serio, no censurar lo que en realidad nos sucede ni intentar fingir que nos sucede otra cosa. No es tarea fácil cuando hemos crecido con tanto ruido y tanto silencio en torno a la sexualidad, cuando la mirada externa nos censura, cuando somos...