¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

Ellas aprendieron a reprimir su deseo sexual como un modo de no ser repudiadas por los hombres y de ser merecedoras de su amor.

Pero se hartaron y empezaron a explorar su sexualidad como algo propio. Poco a poco, con mayor o menor dificultad, fueron sacando a la luz su propio deseo, ganando en placer y libertad.

A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que las lleva a un lugar que es siempre imprevisto y que no entiende de control ni de ataduras. Es un lugar muy vinculado a vida no domesticada, a la vida en estado puro y, en ese sentido, podríamos decir que se trata de una energía salvaje.

Y aquí surge otro conflicto. Además de las connotaciones que tiene la palabra salvaje asociada a la sexualidad femenina, una mujer sabe que vivir su sexualidad de este modo conlleva el riesgo de ser considerada un objeto de uso y de abuso para algunos hombres.

Ante esto, a menudo ellas han reprimido ‘su lado salvaje’ para no correr ese riesgo.

(…)

Ellos aprendieron a conquistar, alardear, tomar la iniciativa y marcar la batuta en la sexualidad con las mujeres para no ser repudiados por los otros hombres y no poner en cuestión su virilidad.

Algunos se hartaron y empezaron a explorar una sexualidad sin jerarquías. Poco a poco, fueron sacando a la luz el placer que les genera el encuentro profundo con una mujer libre.

A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que los lleva a un lugar que es siempre imprevisto y que no entiende de control ni de ataduras. Es un lugar muy vinculado a vida no domesticada, a la vida en estado puro y, en ese sentido, podríamos decir que se trata de una energía salvaje.

Y aquí surge otro conflicto. Además de las connotaciones que tiene la palabra salvaje asociada a la sexualidad masculina, un hombre sabe que vivir su sexualidad de este modo conlleva el riesgo de ser malinterpretado como un ser que va a lo suyo, incapaz de acoger y respetar el deseo femenino.

Ante esto, con frecuencia ellos han reprimido su ‘lado salvaje’ para no intimidar a las mujeres más de lo que ya están.

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Esta reflexión surgió entre una parte significativa de las mujeres y los hombres que conforman el seminario Lo Personal es Político mientras reflexionábamos sobre la expresión de nuestra sexualidad en las relaciones heterosexuales que establecemos.

En este tipo de vínculos, tanto unos como otras quisiéramos dejar de reprimir algo tan valioso sin que ello significara abrir la puerta a la violencia, a los malentendidos o a la desconsideración propias de la lógica patriarcal.

Ante el nudo que expongo aquí no tenemos una respuesta clara, solo la consciencia de que esto nos pasa y de que ponerle palabras conjuntamente a lo que nos pasa allana el camino.

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