El trabajo: retos y encrucijadas

El trabajo: retos y encrucijadas

En la última reunión de Mujeres Singulares hablamos sobre nuestra experiencia de trabajo y, como fue tan rica nuestra charla, me animé a traer aquí algunos de nuestros nudos, reflexiones, preguntas, intuiciones y saberes.

En el concepto de trabajo que se usa habitualmente no cabe muchos de los trabajos que hacemos. Trabajamos cuando cuidamos, cuando mantenemos nuestra casa habitable, cuando afrontamos un conflicto, cuando desempeñamos nuestro empleo.

En este sentido, la disociación entre trabajo y vida es algo que no casa bien con nuestra experiencia. La gestión y el sostenimiento de la vida conlleva trabajo. A menudo llevamos vida a nuestros empleos o trabajos remunerados y aspiramos a que éstos sean una experiencia de vida o, mejor aún, que enriquezcan nuestra vida. De ahí el dolor que sentimos cuando nos vemos en la tesitura de convertirnos en robots o en mujeres insensibles para poder soportar, mejorar o mantenernos en el mercado laboral.

Como todo el mundo, nos hace falta dinero y el trabajo es nuestra mayor fuente de ingreso. Sin embargo, la mayoría de las veces no nos salen las cuentas. Somos conscientes de que mucha energía, amor, deseo y creatividad que ponemos en nuestros trabajos no tienen precio y, por tanto, no es posible medirlos en términos puramente económicos. Ahora bien, cuando percibimos a cambio de nuestros talentos sueldos de miseria, el alma se nos cae a los pies.

Para nosotras, el éxito laboral es poder llevar el deseo, el sentido y nuestros talentos a su máxima expresión, bajo el marco de unas condiciones laborales dignas. Esto choca, una vez más, con una vara de medir que no es la nuestra. Choca con la lógica del poder, de la meritocracia, del amiguismo y de esas etiquetas pomposas que esconden un gran vacío. En ese juego, muchas de nosotras nos hemos visto expulsadas, minusvaloradas o agredidas. Esas experiencias, además de dolor y rabia, esconden también un reto político, el de intentar cambiar las reglas de ese juego para hacerlas más vivibles y humanas.

¡¡En ello estamos!!

Mientras tanto… Nos hartamos cuando no nos queda otra que elegir entre buenas condiciones laborales o trabajos con sentido, ya que nos parece de justicia tener ambas cosas. Asimismo, nos vemos lidiando con nuestras emociones para no caer en la trampa de culpabilizarnos por no conseguirlo, como si el problema fuera fundamentalmente nuestro y no de esa lógica perversa que premia al capital mientras desprecia a la vida.

Mientras tanto… Nos vemos buscando una brújula que nos permita nombrar lo que hacemos con seguridad y confianza, aunque nuestra creatividad e historia nos haya llevado a crear ocupaciones que no están dentro de las categorías laborales del Ministerio de Trabajo.

Mientras tanto… Aunque queremos que la maternidad y el éxito laboral puedan ir de la mano, nos resistimos a conciliar lo que es irreconciliable.

Mientras tanto… Muchas nos agotamos haciendo cuentas, mediando, dando rodeos para poder ‘ganarnos la vida’ sin perdernos en una vida automatizada, sin gusto, sin cuidado ni sentido.

Y mientras hablamos de todo esto, fuimos ganando en fuerza, claridad y alegría.

1 Comment

  1. Mientras tanto…, es gratificante, al menos para mi, sentir que otras personas, otras mujeres, compartes deseos, ilusiones, formas de ver la vida, esperanzas y sentir el apoyo de otras “singulares”.
    Gracias por compartir.

    Reply

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