Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

Entonces, el deseo que había provocado el desplazamiento se retrae ante la acumulación de miedos, entre los cuales el principal es el miedo a dejarnos guiar por lo más profundo de nosotros mismos, habituados, como estamos, a dejarnos atraer y definir por un orden externo, el de los roles sociales. – Delfina Lusiardi – Como cada año, en octubre arrancaré con una nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’. Es un curso para ganar una mayor consciencia sobre cómo nos relacionamos, comprender mejor por qué nos relacionamos como lo hacemos, familiarizarnos con el lenguaje de la responsabilidad (algo muy distinto a la culpa) ante lo qué ponemos o dejamos de poner en cada vínculo, abrir horizontes y nuevas posibilidades de relación. Para todo ello, practicaremos la escucha humanizadora, un modo de entender y acompañar a las personas con las que nos relacionamos. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino para entrar en contacto con quienes somos y entender mejor lo que nos pasa. Entender y entenderse favorece una comunicación más clara y eficaz, lo que a su vez minimiza los malentendidos que tanto dañan las relaciones. Con todo ello, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de entrar en contacto con quiénes somos y con lo que hay para dotar de más entendimiento y autenticidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones. La próxima edición se desarrollará los miercoles alternos a partir del 4 de octubre de 2017 hasta finales de junio...
¿Qué es Singulares?

¿Qué es Singulares?

Una sala que ha ido cobrando forma a lo largo de cinco años y medio y que ha sido testigo de muchas experiencias, encuentros, cursos, reflexiones, risas, escucha, imprevistos, política. En este video realizado por Marta Martínez Sierra puedes conocer un poco más de cerca qué se cuece en dicho...
Amurallamientos

Amurallamientos

Un señor le pregunta la hora a un viandante y éste sigue caminando como si la pregunta no fuera con él. Un chico joven aminora su paso para no cruzarse con una familia pobre de otro país. Una madre agarra el brazo a su hija cuando un turista que pasea sin rumbo le hace una carantoña. Una señora se abraza a su bolso cuando una chica le pregunta si tiene fuego. Gestos cotidianos que nos hablan del miedo a sufrir una agresión. Gestos que van creando una atmósfera de amurallamiento donde la relación espontánea se hace cada vez más difícil, más extraña. La calle se va volviendo un lugar de paso y no tanto un lugar de encuentro. Las casas y los edificios se van llenando de rejas. Sin embargo, paradojicamente, la posibilidad de encuentro y relación, de enredarnos en redes imprevistas, de preguntar y responder, es, entre otras muchas cosas, una forma de protección. Me viene la imagen de alguien que no encuentra el modo de pedir ayuda o que se ve atrapada entre las rejas de su propia casa en una situación de peligro. (…) Una chica se pasa el tiempo hablando por teléfono cuando está sola en casa. Un hombre llena su agenda por temor a encontrarse con el vacío de alguna hora muerta. Una mujer pasa toda una tarde navegando por internet como un modo de evasión. Un chico está obsesionado con el consumo desde el afán de mantener una imagen determinada. Escenas cotidianas que nos hablan de un miedo al encuentro de sí consigo, a no gustarnos, a conectar con heridas o desazones, a...
Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

‘Después de recuperar mi contacto conmigo me fecundé y el resultado fue el nacimiento alborotado de un placer en todo diferente de lo que llaman placer.’ – Clarice Lispector, Un soplo de vida, Siruela, Madrid, 2006 – Ya estoy de vuelta por aquí y con ganas de comenzar este curso con nuevos retos. Uno de ellos será la nueva edición del curso ‘el arte de la escucha y la comunicación’ que arrancará el 4 de octubre. En este curso practicaremos la escucha activa, un modo de entender y acompañar mejor a las personas con las que nos relacionamos. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino para entrar en contacto con quienes somos y entender mejor lo que nos pasa. Entender y entenderse favorece una comunicación más clara y eficaz. Lo que, a su vez, minimiza los malentendidos que tanto dañan las relaciones. Con todo ello, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de descubrir y compartir distintos caminos para dotar de más entendimiento y autenticidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones. La próxima edición se desarrollará los martes alternos a partir del 4 de octubre de 2016 hasta finales de junio de 2017. Las sesiones se harán en horario de tarde, de 18:30 a 20:30. Su precio es de 40 euros al mes. Al acabar dicho curso, hay la posibilidad de asistir a otro de profundización con las mismas características. Para asistir a esta actividad o para cualquier otra información sobre la misma, escríbeme aquí o llámame...
Una apuesta veraniega

Una apuesta veraniega

Como ya sabéis, en mi trabajo escucho a diversas personas que buscan conocerse para orientar su vida con más libertad y autenticidad. Con este ejercicio he ido entendiendo que el miedo al otro o a la otra es una constante en la vida de mucha gente, ¿o quizás en la vida de todo el mundo? Miedo a molestar, miedo al rechazo, miedo al juicio, miedo a la violencia, miedo al ridículo, miedo a la inadecuación, miedo a dañar, miedo a no gustar, miedo a no ser querible. Es un miedo que, cuando cobra fuerza, bloquea y nos quita espontaneidad, nos deja en manos de las demás personas dejando en suspenso nuestro propio ser, nos lleva a prestar más atención a lo qué pensarán que a la propia mirada. Desde ahí, es fácil vivir la vida y las relaciones como un mero trámite a seguir en el que nuestra voz se apaga y nuestra presencia se desdibuja, perdiendo pie. Pero este, en mi opinión, no es realmente el gran problema. Para mí, el gran problema es que se suele vivir todo esto como si en el fondo no sucediera nada, como si fuéramos totalmente libres, como si estuviéramos eligiendo la forma de relacionarnos y de vivir sin miedo y sin lucha. Ante esto, según voy descubriendo, el simple hecho de mirar lo que nos sucede y tomar consciencia de ello ya es en sí mismo una forma de tocar tierra, de entrar en contacto con lo que somos y por tanto de ganar en presencia. Cuando este ejercicio va ocupando lugar y fuerza, se hace más viable la posibilidad de...