Nueva edición del curso ‘el arte de la escucha y la comunicación’ en octubre

Nueva edición del curso ‘el arte de la escucha y la comunicación’ en octubre

Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos. (Carl Rogers) En octubre iniciaremos una nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’. Será un curso de iniciación. El punto de partida será nuestra propia realidad con el fin de ganar una mayor consciencia sobre cómo nos relacionamos, comprender mejor por qué nos relacionamos tal como lo hacemos, abrir horizontes y nuevas posibilidades de relación. En este camino, el cuidado y la escucha serán, no solo parte de los contenidos, sino también aspectos que conformaran este espacio de aprendizaje. Para todo ello, practicaremos la escucha humanizadora, un modo de entender y acompañar a las personas con las que nos relacionamos. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino para entrar en contacto con lo que somos y entender mejor qué nos pasa. Entender y entenderse favorece una comunicación más clara y eficaz, lo que a su vez minimiza los malentendidos que tanto dañan las relaciones. Con todo ello, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí sin violentar ni violentarnos. Se trata, por tanto, de entrar en contacto con quiénes somos y con lo que nos sucede para dotar de más entendimiento y autenticidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones. Esta edición se desarrollará los lunes alternos a partir del 8 de octubre de 2018 hasta finales de junio de 2019, con la posibilidad de continuar tras las vacaciones del verano si el grupo así...
¿Qué es Singulares?

¿Qué es Singulares?

Una sala que ha ido cobrando forma a lo largo de cinco años y medio y que ha sido testigo de muchas experiencias, encuentros, cursos, reflexiones, risas, escucha, imprevistos, política. En este video realizado por Marta Martínez Sierra puedes conocer un poco más de cerca qué se cuece en dicho...
Amurallamientos

Amurallamientos

Un señor le pregunta la hora a un viandante y éste sigue caminando como si la pregunta no fuera con él. Un chico joven aminora su paso para no cruzarse con una familia pobre de otro país. Una madre agarra el brazo a su hija cuando un turista que pasea sin rumbo le hace una carantoña. Una señora se abraza a su bolso cuando una chica le pregunta si tiene fuego. Gestos cotidianos que nos hablan del miedo a sufrir una agresión. Gestos que van creando una atmósfera de amurallamiento donde la relación espontánea se hace cada vez más difícil, más extraña. La calle se va volviendo un lugar de paso y no tanto un lugar de encuentro. Las casas y los edificios se van llenando de rejas. Sin embargo, paradojicamente, la posibilidad de encuentro y relación, de enredarnos en redes imprevistas, de preguntar y responder, es, entre otras muchas cosas, una forma de protección. Me viene la imagen de alguien que no encuentra el modo de pedir ayuda o que se ve atrapada entre las rejas de su propia casa en una situación de peligro. (…) Una chica se pasa el tiempo hablando por teléfono cuando está sola en casa. Un hombre llena su agenda por temor a encontrarse con el vacío de alguna hora muerta. Una mujer pasa toda una tarde navegando por internet como un modo de evasión. Un chico está obsesionado con el consumo desde el afán de mantener una imagen determinada. Escenas cotidianas que nos hablan de un miedo al encuentro de sí consigo, a no gustarnos, a conectar con heridas o desazones, a...
Un lustro de vida

Un lustro de vida

Hoy hace cinco años que Singulares abrió sus puertas. Cada uno de sus cumpleaños ha sido un pretexto para mirar con atención lo que tengo entre manos. Reviso, escucho cómo va la cosa, limpio, desecho lo que ya no sirve, doy brillo a lo que sigue teniendo sentido, impulso nuevas propuestas. Es una práctica que me trae, año tras año, un nuevo inicio. … Una de las cosas que más valoro de estos años ha sido la posibilidad de desgranar junto a otras y a otros cuestiones diversas que me ayudan a vivir mejor y a entender mejor el mundo que me rodea. Así, por ejemplo, en la última sesión del Seminario Lo Personal es Político hablamos sobre esa fe ciega con la que asumimos determinadas sentencias y que, en nuestro contexto cultural, se nos presentan como dogmas cargados de verdades irrefutables cuando en realidad no lo son tanto. Esto nos llena de una mirada ilusoria que, además de poner un velo a la realidad, nos desarraiga de la misma. . Una de estas sentencias dice ‘querer es poder’ como si la fuerza del deseo fuera suficiente para cualquier cosa. Es verdad que si no se desea algo es difícil que ese algo cuaje. Ahora bien, cuántos deseos tropiezan con una realidad desfavorable y se hacen añicos. Otra de estas sentencias dice que ‘todo lo que ocurre tiene un para qué’. O lo que es lo mismo, si algo va mal o no ocurre como estaba previsto es para que aprendamos algo o conozcamos algo o vivamos algo. Consuelo ante la frustración o la desgracia que obvia la vida...
Como una banda de jazz

Como una banda de jazz

Os dejo aquí esta cita que, por su potencia y claridad, me ayuda a orientar mi trabajo en Singulares y, de forma especial, mi forma de estar en el seminario Lo Personal es Político. (…) Tomemos como imagen de la vida buena un grupo de jazz. Una banda de jazz que improvise es obviamente diferente de una orquesta sinfónica, ya que, en gran medida, cada uno de sus componentes es libre de expresarse como guste. Pero siempre se expresará a partir de una sensibilidad receptiva a las actuaciones autoexpresivas de los demás músicos. La compleja armonía que configuran no deriva del hecho de que estén interpretando una partitura colectiva, sino de la libre expresión musical de cada miembro, que actúa a su vez como base para la libre expresión de los demás. (…) Aquí no se aprecia conflicto alguno entre la libertad y el ‘bien del conjunto’, y sin embargo la imagen es justamente la inversa del totalitarismo. Aunque cada individuo contribuye al ‘mayor bien posible para el conjunto’, no lo hace a través de un denodado sacrificio, sino simplemente expresándose como es. Hay ahí una realización personal, pero solo alcanzada a través de la pérdida del yo en la música en su totalidad. (…) De toda esa maestría artística se obtiene placer y, al mismo tiempo (y dado que hay una libre realización de las capacidades), felicidad entendida como florecimiento. Dado que ese florecimiento es recíproco, podemos incluso hablar (aunque remotamente y por analogía) de una especie de amor. Entonces, ¿el jazz es el sentido de la vida? No exactamente. El objetivo consistiría en construir ese tipo de...