Cuando la mente y el cuerpo se dan la mano

Cuando la mente y el cuerpo se dan la mano

Bailo y me dejo llevar venciendo el miedo a hacer el ridiculo, a que suceda lo que no está previsto, a encontrarme con partes mías desconocidas, a no ser adecuada… Bailo y algo se abre, se despierta, fluye. Pero, ¿qué es ese algo? La respuesta más fácil sería decir que conecto con mi cuerpo, que me dejo ser cuerpo. Por supuesto que algo de eso hay, pero no solo. Vayamos por partes… Un cuerpo que no está habitado es un cuerpo muerto. Lo que fluye, se despierta y se abre es algo más. Son momentos de presencia, no solo física, sino también emocional, espiritual y mental. Sí, no me he equivocado, he dicho mental. Son momentos en los que la mente deja de rumiar para dejarse mecer por el compás del ritmo, de la emoción. La mente deja de especular y se abre sin más a lo que sucede en el momento presente. La mente se integra en el juego de la vida y gana en alegría. La mente se airea y gana en flexibilidad y poesía. Lo que se detiene cuando bailo de este modo no es la mente, sino esa actividad mental torturante que a menudo me visita y que no me deja estar tranquila, no me deja atender lo que sucede, no me deja pensar con curiosidad, no me deja caminar en el territorio de la duda sin presión. De tal modo que bailar, dejar que el cuerpo sienta y exprese la totalidad de mi experiencia, es un modo de crear las condiciones para pensar con más sentido, más tino, más apertura, más riesgo. En la...
Como una banda de jazz

Como una banda de jazz

Os dejo aquí esta cita que, por su potencia y claridad, me ayuda a orientar mi trabajo en Singulares y, de forma especial, mi forma de estar en el seminario Lo Personal es Político. (…) Tomemos como imagen de la vida buena un grupo de jazz. Una banda de jazz que improvise es obviamente diferente de una orquesta sinfónica, ya que, en gran medida, cada uno de sus componentes es libre de expresarse como guste. Pero siempre se expresará a partir de una sensibilidad receptiva a las actuaciones autoexpresivas de los demás músicos. La compleja armonía que configuran no deriva del hecho de que estén interpretando una partitura colectiva, sino de la libre expresión musical de cada miembro, que actúa a su vez como base para la libre expresión de los demás. (…) Aquí no se aprecia conflicto alguno entre la libertad y el ‘bien del conjunto’, y sin embargo la imagen es justamente la inversa del totalitarismo. Aunque cada individuo contribuye al ‘mayor bien posible para el conjunto’, no lo hace a través de un denodado sacrificio, sino simplemente expresándose como es. Hay ahí una realización personal, pero solo alcanzada a través de la pérdida del yo en la música en su totalidad. (…) De toda esa maestría artística se obtiene placer y, al mismo tiempo (y dado que hay una libre realización de las capacidades), felicidad entendida como florecimiento. Dado que ese florecimiento es recíproco, podemos incluso hablar (aunque remotamente y por analogía) de una especie de amor. Entonces, ¿el jazz es el sentido de la vida? No exactamente. El objetivo consistiría en construir ese tipo de...
¿Cómo escribir?

¿Cómo escribir?

Llevo mucho tiempo sin escribir en este blog. No ha sido por falta de encuentros fructíferos, ni por falta de tiempo (aunque algo de eso ha habido) ni tampoco por falta de ganas. (…) En el grupo Mujeres Singulares charlamos sobre el tiempo… Pero, cómo escribir sobre el tiempo… …cuando has perdido la noción del mismo, …cuando tienes el dato de que tu madre estuvo sola tirada en el suelo y, aunque no sabes bien cuánto tiempo estuvo así, tienes la certeza de que cada segundo fue demasiado, …cuando tu madre de pronto te pregunta ‘quién es tu madre’ y aún no te ha dado tiempo para digerir esa nueva realidad, …cuando, en este proceso, tu madre vuelve a tener una conversación ‘normal’ y no terminas de entender qué significa eso, …cuando las demás tareas se van agolpando y te sorprendes cuando ves que te ha dado tiempo de hacerlas, …cuando el cuerpo está agotado y un minuto de placer te pone en contacto con la eternidad. (…) En el Seminario Lo Personal es Político hablamos sobre la crisis ecológica… Pero, cómo escribir sobre la crisis ecológica… …cuando el tiempo apremia y aún vives la crudeza de esa realidad como si se tratara de una nebulosa, …cuando, a pesar de la cumbre del clima en París, el estado de negación colectiva sigue vigente, …cuando te cuesta sentir y entender tu miedo, tu culpa, tu impotencia, tu rabia y tu pena y, ante tanto sentimiento no aceptado, te abrumas, …cuando necesitas que alguien te de la mano para seguir mirando y los lazos son endebles, …cuando, en este contexto capitalista...
Maternidades

Maternidades

Nos han dicho que ser madre es sacrificarse, darlo todo, amar de forma incondicional, vivir siempre preocupada,  dejar el resto de su vida en un segundo plano, dar de mamar, cuidar… Por el contrario, nos han dicho también que un hijo o una hija necesita que su madre esté bien y que por eso es bueno que la madre tenga proyectos propios y sea feliz. Nos han dicho que niñas y niños necesitan límites y también que si se les da la oportunidad se autorregulan, que necesitan estar a su aire para descubrir el mundo y también que hay que controlarlos para que no se asalvajen, que necesitan mamar hasta los dos años y también que una madre no debe renunciar a un buen puesto por dar la teta, que necesitan, necesitan, necesitan… Nos han dicho además que la maternidad, por si misma, da sentido y plenitud a la vida de las mujeres, como si todas las experiencias fueran iguales entre sí y como si el sentido de nuestras vidas nos lo pudiera dar otra persona. Nos han dicho… tanto tanto… A estas alturas de la lectura supongo que ya habéis podido sentir la presión que este conjunto de sentencias, consejos, idealizaciones y expectativas pueden suponer para cualquier madre. Ideas que se han ido interiorizando en las entrañas de muchas mujeres en forma de mandatos y de dogmas, de tal modo que es fácil que se sientan culpables cuando no logran cumplir con lo que se les dicta, pasen por encima de sus necesidades cuando éstas chocan con dichos mandatos, se frustren cuando comprueban que ni ellas ni sus...
Manuela y Ada

Manuela y Ada

Ayer por la tarde, con uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político, hablamos de todo lo que se cuece en nuestras casas y su trascendencia política. Fue una reflexión potente, aunque me quedé con la sensación de no terminar de tocar totalmente el hueso de lo realmente importante. Horas después respiré ante la posibilidad de que Manuela Carmena fuera la nueva alcaldesa de la ciudad en la que vivo y me emocioné al ver el rostro de Ada Colau lleno de lágrimas. Y, sin saber bien por qué, por primera vez en mi vida sentí una alegría enorme ante el hecho de que las mujeres (estas mujeres) estuvieran copando puestos de poder. Me pregunté por qué antes no había sentido esa emoción al ver a mujeres en el poder y ayer, sin embargo, sentí que era muy importante que ellas estuvieran ahí. Y empecé a recapitular algunas de las reflexiones sobre la casa / hogar que habíamos tenido por la tarde. Muchas casas, como ya sabéis, son lugares donde se desarrolla una cantidad ingente de trabajo para que el aire sea respirable y podamos cobijarnos a gusto, para que todos los miembros de la familia estén bien alimentados, para que nuestros cuerpos estén sanos y descansados, para que nadie pase frio ni calor, para que ‘tengamos la fiesta en paz’, etc, etc, etc, etc, etc. Es un etcétera infinito de pequeños detalles que nos sostienen la vida. Como ya sabéis también, este trabajo ha sido realizado fundamentalmente por mujeres, aunque evidentemente no solo ha sido hecho por ellas. Ha sido un trabajo invisibilizado y poco reconocido...