Fin de curso

Fin de curso

Imbuída por esta canícula que m hace vivir las cosas como si no fueran reales, traigo aquí dos reflexiones compartidas en Singulares en este final de curso que me ayudan a vivir con más sentido y cuidado. Hicimos la primera reflexión en una salida de fin de semana para evaluar el trabajo realizado en uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político. Al compartir lo que habíamos vivido, corrobamos el hecho de que, cuando nos sentimos a gusto en un espacio o en una relación o en un proyecto, es fácil caer en la tentación de acomodarnos a ello, como si eso que hemos creado y nos da placer se mantuviera por inercia. Esto nos puede llevar a una cierta desidia, a un no estar presentes en las cosas que nos suceden, a un adormilamiento algo cansino. De ahí a la frustración hay un paso. Es que cualquier espacio o relación o proyecto necesitan de estímulo, abono, revisión y presencia para seguir siendo fructíferos. La segunda reflexión la hicimos en el último encuentro de Mujeres Singulares. Hablamos sobre la confianza. Me gustó recordar que ésta es uno de los motores fundamentales del mundo en el que vivimos. De hecho, sin confianza, el mundo se derrumbaría. Ahora bien, cuando hablamos de confianza no nos referimos a cruzar los dedos y pensar que ‘todo va a salir bien’ o que ‘todo el mundo es bueno’ o que ‘soy capaz de todo lo que me proponga’. Ante estos principios ‘buenistas’, planteamos una confianza más anclada en la realidad, o sea,  sentir que ‘encontraremos el modo de manejarnos en los diferentes...
NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

La relación es el espejo en el que nos vemos tal como somos. Toda vida es un movimiento en relación. (…)  – Krishnamurti[1] – Este es un curso donde practicaremos la escucha activa, un modo de entender y acompañar mejor a las personas con las que nos relacionamos, y de evitar malentendidos que dañan cualquier relación. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino que permite conocerse, entenderse y entrar en contacto con las propias necesidades y deseos. Y, desde ahí, desarrollaremos formas de comunicar nuestras necesidades y deseos con cuidado, claridad y eficacia. Finalmente, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de descubrir y compartir distintos caminos para dotar de más autenticidad a nuestras relaciones. La próxima edición se desarrollará los miércoles alternos a partir del 7 de octubre de 2015. Las sesiones se harán en horario de tarde, de 18:30 a 20:30. Su precio es de 40 euros al mes (35 euros al mes para quienes hacen escucha individual o participan en el seminario Lo Personal es Político). Al acabar dicho curso, hay la posibilidad de asistir a otro de profundización con las mismas características. Para asistir a esta actividad o cualquier otra información sobre la misma, escríbeme aquí.   * La foto de este post es de la genial Ana Casas...
Rabia

Rabia

A veces, de tanto ningunear la rabia, ésta se aquieta como si no estuviera. Y seguimos nuestra vida sin escuchar ni atender todo lo que ella nos diría si la dejásemos. Pero ella sigue estando ahí, hurgando silenciosamente en las entrañas. Otras veces, como si se tratara de un disco rayado, la rabia se atasca recordándonos una y otra vez la injusticia o la afrenta que hemos sufrido, la oportunidad perdida o el instante de opresión, la palabra no dicha o la que fue dicha a destiempo, la muerte de un ser querido o nuestra propia enfermedad. Son momentos en los que la rabia se deja absorber por la queja y se estanca. Carcome por dentro. Agota. Cuando dejamos salir ese come-come sin haberlo digerido primero, sin haber entendido con profundidad qué nos hiere realmente, podemos dañar e incluso dañarnos porque es fácil que la rabia se alíe con el enfado y, como si se tratara de un vendaval, arrase con lo que se encuentra sin ton ni son. Ante esto, más que contenerla, bienvenidas son las oportunidades de chillar, de llorar, de dar patadas, de correr, de bailar con furia, de dar salida a toda esa tensión que, si se queda en el cuerpo, también daña. No es fácil encontrar los espacios para ello, pero ahí están. Nuestra creatividad y nuestros dones artísticos son otro camino para dar rienda suelta a la rabia instalada en el cuerpo y, a la vez, es un camino para entender mejor quiénes somos y qué nos pasa. Es que, cuando logramos acoger nuestra rabia y escucharla, encontramos un hilo para entender qué...
Pensar la prostitución en primera persona

Pensar la prostitución en primera persona

En uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político abordamos la delicada y controvertida cuestión de la prostitución. Para ello, dejamos de lado los debates en torno a su legalización o si las personas que la ejercen son libres o no a la hora de hacerlo. ¿Por qué salirnos de estos debates? Porque nos lleva a hablar sobre otras, bien para protegerlas o bien para ‘salvarlas’, obviando el hecho de que la existencia de la prostitución también afecta a quienes ni nos prostituimos ni hacemos uso de la misma y, por tanto, decidimos afrontar esta cuestión desde nuestra experiencia. En nuestra reflexión, nos centramos en la prostitución femenina y en el uso que hacen de la misma un público masculino, no solo porque es la mayoritaria, sino porque es la que más nos afecta y nos inquieta, aunque no queremos con ello ningunear la existencia de otras formas de prostitución. Es obvio, además, que entre las personas que no usan ni ejercen la prostitución hay formas diversas de sentirse afectadas por dicha realidad. En este sentido, nuestro objetivo no fue sentar cátedra, sino simplemente tomar consciencia de cómo esta práctica ha afectado a nuestras vidas. No fue un ejercicio fácil. Hicimos uso de la imaginación y de la dramatización, de la escucha y del cuidado. Fue mucho lo que compartimos, matizamos y planteamos. Os dejo aquí algunas reflexiones o experiencias en las que hubo mayor coincidencia, bien entre las mujeres o bien entre los hombres. Las mujeres planteamos que la existencia de la prostitución nos hace sentir más vulnerables, en la medida que sabemos que hay hombres...
Soledades

Soledades

Ella apenas tiene siete años. Intenta amoldarme para que le ‘pongan buena nota’. Sueña con ser princesa porque a las princesas se las quiere. Y ahí va, sola en sus diálogos internos, presiona al destino para que todo salga bien. Sensación de vértigo, de vacío, de miedo. Empieza a perder confianza en sí misma y se pregunta: ¿Y si no gusto? ¿Y si no gano? Él, aunque anhela relacionarse, teme los juicios, no gustar, no ser adecuado. Teme también desvelarse ante las otras personas y no saber bien qué hacer si eso ocurre. Es dolorosa pero también es cómoda la evasión. Se engancha al mundo virtual porque éste le hace sentir la ilusión de tener muchos amigos (muchas amigas) sin sentir la presión del encuentro más íntimo, más arriesgado. Y así, a modo de trampa, se aleja cada vez más de sí mismo y de las otras personas. Él viene de otro mundo. Su piel es oscura. Trae experiencias inauditas, pero parece que a nadie le interesa conocer, aprender de él. Ha pasado hambre y frío, aunque ha preferido compartir un mendrugo de pan y una manta rota antes que sentir la crudeza de la indiferencia extrema. Él nos mira y nos reta a que le miremos. En ese juego, descubre nuestro miedo. Cuando mira hacia atrás, ve grupos humanos que han elegido vivir entre rejas, en bloques de vivienda unifamiliares donde los espacios comunes son cada vez más tenues. No entiende que le encierren en un futuro incierto para que otras personas se encierren en una falsa seguridad. Ella creció leyendo cuentos de hadas y buscó en la...