Aprender a practicar la paz

Aprender a practicar la paz

Asomada a la ventana, veo pasar a un gitano rumano con la bandera de España en su cabeza a modo de pañuelo. Me cuentan que unos chicos que viven en un piso de acogida se pasean con unas banderitas de España compradas por un euro a un chino. Por Madrid Río veo banderas colgadas en varios balcones y me pregunto qué anhelo, necesidad, miedo o ideas hay detrás de cada una que, siendo iguales, quizás tengan trasfondos diversos. A Serrat lo tildaron de fascista por no estar de acuerdo con el referendum del 1-O y hay quien dice en mi barrio que la policía tenía que haber sido más contundente. Y se me engullen las palabras porque no encuentro vocabulario para decir lo que quiero decir entres posturas tan enconadas. Dicen que hay quien ha retirado estos días sus ahorros de La Caixa para dificultar que Cataluña sea viable y me vienen a la cabeza estos hombres que dificultan enormemente la independencia de su ex-mujer cancelando cuentas o dejando de pagar la pensión. Esto me lleva a pensar también que la emocionalidad nacionalista tiene más fuerza que la ética anticapitalista a la hora de sacar fondos de los bancos.                 Dicen que Rajoy (y ahora también el rey), con su política, es el mayor promotor del independentismo catalán. Y recuerdo muchas ocasiones en las que me he sentido muy unida a otras personas estando en contra de y, cuando esa amenaza ha dejado de estar en nuestro horizonte, encontrándome con brechas profundas a la hora de crear algo juntas. (…) Hace dos...
Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

Nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’

Entonces, el deseo que había provocado el desplazamiento se retrae ante la acumulación de miedos, entre los cuales el principal es el miedo a dejarnos guiar por lo más profundo de nosotros mismos, habituados, como estamos, a dejarnos atraer y definir por un orden externo, el de los roles sociales. – Delfina Lusiardi – Como cada año, en octubre arrancaré con una nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’. Es un curso para ganar una mayor consciencia sobre cómo nos relacionamos, comprender mejor por qué nos relacionamos como lo hacemos, familiarizarnos con el lenguaje de la responsabilidad (algo muy distinto a la culpa) ante lo qué ponemos o dejamos de poner en cada vínculo, abrir horizontes y nuevas posibilidades de relación. Para todo ello, practicaremos la escucha humanizadora, un modo de entender y acompañar a las personas con las que nos relacionamos. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino para entrar en contacto con quienes somos y entender mejor lo que nos pasa. Entender y entenderse favorece una comunicación más clara y eficaz, lo que a su vez minimiza los malentendidos que tanto dañan las relaciones. Con todo ello, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de entrar en contacto con quiénes somos y con lo que hay para dotar de más entendimiento y autenticidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones. La próxima edición se desarrollará los miercoles alternos a partir del 4 de octubre de 2017 hasta finales de junio...
Incoherencias

Incoherencias

Puedo pensar que los seres humanos estamos hechos para experimentar la sexualidad sin exclusividad y no sentirme preparada para abrirme a este tipo de posibilidad. Puedo comprender el daño que el azúcar hace a la salud y no renunciar al disfrute de deliciosos pasteles. Puedo manejar información sobre la inminencia del cambio climático y  seguir usando coche. Podría seguir con muchísimos ejemplos que todas y todos conocemos… Una cosa es nuestra capacidad para elaborar un pensamiento riguroso y una opinión consistente sobre lo que nos sucede y otra distinta es cómo sentimos y experimentamos eso que nos sucede. No quiero decir con esto que nuestra forma de pensar no afecta a cómo experimentamos nuestra vida ni que la experiencia no afecta a nuestra forma de pensar, digo simplemente que son dos planos distintos de nuestra existencia. A las divergencias entre pensamiento y experiencia se las suele llamar incoherencias. Cuando éstas se dan, no es extraño que una vocecita en nuestro interior nos llene de culpa o de vergüenza por no lograr acompasar estos dos planos. Para afrontar esta culpa o esta vergüenza, es habitual seguir uno de estos caminos. El primero es el de intentar ajustar el pensamiento a la experiencia, lo que nos lleva a reducir el pensamiento a una especie de justificación de lo que hacemos, restándole rigor, amplitud y vuelo. El segundo es intentar ajustar nuestra forma de sentir o hacer a lo que pensamos, lo que nos lleva a puentear la complejidad que somos, a no tener en cuenta nuestra historia, a violentarnos y a fingir ser lo que en realidad no somos. Ante esto,...
¿Qué es Singulares?

¿Qué es Singulares?

Una sala que ha ido cobrando forma a lo largo de cinco años y medio y que ha sido testigo de muchas experiencias, encuentros, cursos, reflexiones, risas, escucha, imprevistos, política. En este video realizado por Marta Martínez Sierra puedes conocer un poco más de cerca qué se cuece en dicho...
¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

Ellas aprendieron a reprimir su deseo sexual como un modo de no ser repudiadas por los hombres y de ser merecedoras de su amor. Pero se hartaron y empezaron a explorar su sexualidad como algo propio. Poco a poco, con mayor o menor dificultad, fueron sacando a la luz su propio deseo, ganando en placer y libertad. A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que las lleva a un lugar que es siempre imprevisto y que no entiende de control ni de ataduras. Es un lugar muy vinculado a vida no domesticada, a la vida en estado puro y, en ese sentido, podríamos decir que se trata de una energía salvaje. Y aquí surge otro conflicto. Además de las connotaciones que tiene la palabra salvaje asociada a la sexualidad femenina, una mujer sabe que vivir su sexualidad de este modo conlleva el riesgo de ser considerada un objeto de uso y de abuso para algunos hombres. Ante esto, a menudo ellas han reprimido ‘su lado salvaje’ para no correr ese riesgo. (…) Ellos aprendieron a conquistar, alardear, tomar la iniciativa y marcar la batuta en la sexualidad con las mujeres para no ser repudiados por los otros hombres y no poner en cuestión su virilidad. Algunos se hartaron y empezaron a explorar una sexualidad sin jerarquías. Poco a poco, fueron sacando a la luz el placer que les genera el encuentro profundo con una mujer libre. A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que los lleva a un lugar que es siempre imprevisto...