Cuando lo personal se hace político

Cuando lo personal se hace político

Catorce personas sentadas en círculo. Poco a poco, fuimos compartiendo algunas de nuestras vivencias en torno a la vergüenza, fuimos nombrando algunas cosas que nos dan vergüenza, fuimos reconociendo la vergüenza que nos da nuestra propia vergüenza. ¿Qué es la vergüenza? Es una emoción que señala nuestro miedo a que no se nos acepte, a hacer el ridículo, a llamar excesivamente la atención. En definitiva, tiene que ver con el miedo a tener una forma de ser inadecuada. Es una especie de vocecita en nuestro interior que nos invita a ajustarnos a lo que se espera, a lo que gusta, a lo que no molesta. Nos invita, por tanto, a no ser disonantes. Como si se tratara de un ritual, destapar este tabú (que paradójicamente es archiconocido) nos relajó porque al reconocernos en las y los demás sentimos que ya no tenía sentido rechazar con tanto ahínco la propia vergüenza. Asimismo, este ejercicio nos acercó y nos humanizó. Nombrar la vergüenza es nombrar, entre otras cosas, el miedo a SER. Nombrar la vergüenza a la propia vergüenza es sacar a la luz esa lucha interna que todas y todos vivimos entre nuestro miedo a SER y nuestro deseo de SER. Reconocerla junto a otras personas nos permitió desvelar que eso que vivimos como si se tratara de algo puramente individual conforma una estrategia de control social y, por tanto, se trata de algo que vale la pena desenterrar y escudriñar conjuntamente. En este sentido, compartiendo algo tan íntimo, pudimos entender mejor ese mecanismo de control. Lo que nos relajó la culpa y nos permitió ganar en presencia. Algo se...
NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

Ante la demanda de algunas personas, he decidido empezar una nueva edición del curso ‘El Arte de la Escucha y la Comunicación’ el jueves 18 de febrero. Este es un curso donde practicaremos la escucha activa, un modo de entender y acompañar mejor a las personas con las que nos relacionamos, y de evitar malentendidos que dañan cualquier relación. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino que permite conocerse, entenderse y entrar en contacto con las propias necesidades y deseos. Y, desde ahí, desarrollaremos formas de comunicar nuestras necesidades y deseos con cuidado, claridad y eficacia. Finalmente, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de descubrir y compartir distintos caminos para dotar de más autenticidad a nuestras relaciones. Dichos contenidos se abordarán a través del diálogo y el intercambio de experiencias relacionadas con las explicaciones teóricas que iré señalando, así como a través de ejercicios prácticos que ayuden a vivenciar lo hablado, matizarlo y ligarlo a la experiencia relacional de cada quien. Como ya dije, este proceso empezará el 18 de febrero y las sesiones se desarrollarán los jueves alternos de seis y media a ocho y media de la tarde. Este es un proceso con una duración de nueve meses que, como es lógico, tendrá un parón por las vacaciones de verano que será consensuado entre las y los participantes de este curso. El precio del mismo es de 40 euros al mes (35 euros para quienes participan en el seminario Lo Personal es Político o...
Maternidades

Maternidades

Nos han dicho que ser madre es sacrificarse, darlo todo, amar de forma incondicional, vivir siempre preocupada,  dejar el resto de su vida en un segundo plano, dar de mamar, cuidar… Por el contrario, nos han dicho también que un hijo o una hija necesita que su madre esté bien y que por eso es bueno que la madre tenga proyectos propios y sea feliz. Nos han dicho que niñas y niños necesitan límites y también que si se les da la oportunidad se autorregulan, que necesitan estar a su aire para descubrir el mundo y también que hay que controlarlos para que no se asalvajen, que necesitan mamar hasta los dos años y también que una madre no debe renunciar a un buen puesto por dar la teta, que necesitan, necesitan, necesitan… Nos han dicho además que la maternidad, por si misma, da sentido y plenitud a la vida de las mujeres, como si todas las experiencias fueran iguales entre sí y como si el sentido de nuestras vidas nos lo pudiera dar otra persona. Nos han dicho… tanto tanto… A estas alturas de la lectura supongo que ya habéis podido sentir la presión que este conjunto de sentencias, consejos, idealizaciones y expectativas pueden suponer para cualquier madre. Ideas que se han ido interiorizando en las entrañas de muchas mujeres en forma de mandatos y de dogmas, de tal modo que es fácil que se sientan culpables cuando no logran cumplir con lo que se les dicta, pasen por encima de sus necesidades cuando éstas chocan con dichos mandatos, se frustren cuando comprueban que ni ellas ni sus...
Tirar del hilo de la paz

Tirar del hilo de la paz

Llevo más de un mes sin escribir en este blog, no porque en Singulares no hayan pasado cosas significativas, sino por todo lo contrario. Ha sido tanto que no he dado abasto para más. En el grupo de Mujeres Singulares hablamos los cambios. De ese encuentro, rescato que mi el miedo al cambio, a menudo, tiene una relación con el miedo a la vida misma, ya que ésta es continuo movimiento. En uno de los cursos sobre la escucha y la comunicación nos escuchamos en relación a nuestra vivencia de la sexualidad. Se me hizo muy evidente, al escuchar lo que ibamos compartiendo, el peso de una educación llena de tópicos, tabúes y miedos que nos limita a la hora de vivir, experimentar, crear, sentir nuestra sexualidad. En otro de los cursos sobre la escucha y la comunicación hablamos sobre nuestra vivencia del tiempo. Una vez más conecté con esa tendencia a posponer lo importante por atender lo urgente. O sea, conecté con mi necesidad de dar menos cabida al ‘hacer por hacer’ para cuidar a lo que realmente me da vida. En uno de los seminarios Lo Personal es Político abordamos el modo en qué transmitimos a niñas y niños nuestro miedo al conflicto. Esto nos permitió entender que el miedo al conflicto no es algo consustancial al ser humano, sino algo profundamente aprendido que tiene graves repercusiones en nuestra forma de vivir y gestionar lo común, ya que el conflicto es inherente a cualquier relación. En el otro de los seminarios Lo Personal es Político hablamos sobre las diversas maneras de ser padre, en las que se...
Pensar la prostitución en primera persona

Pensar la prostitución en primera persona

En uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político abordamos la delicada y controvertida cuestión de la prostitución. Para ello, dejamos de lado los debates en torno a su legalización o si las personas que la ejercen son libres o no a la hora de hacerlo. ¿Por qué salirnos de estos debates? Porque nos lleva a hablar sobre otras, bien para protegerlas o bien para ‘salvarlas’, obviando el hecho de que la existencia de la prostitución también afecta a quienes ni nos prostituimos ni hacemos uso de la misma y, por tanto, decidimos afrontar esta cuestión desde nuestra experiencia. En nuestra reflexión, nos centramos en la prostitución femenina y en el uso que hacen de la misma un público masculino, no solo porque es la mayoritaria, sino porque es la que más nos afecta y nos inquieta, aunque no queremos con ello ningunear la existencia de otras formas de prostitución. Es obvio, además, que entre las personas que no usan ni ejercen la prostitución hay formas diversas de sentirse afectadas por dicha realidad. En este sentido, nuestro objetivo no fue sentar cátedra, sino simplemente tomar consciencia de cómo esta práctica ha afectado a nuestras vidas. No fue un ejercicio fácil. Hicimos uso de la imaginación y de la dramatización, de la escucha y del cuidado. Fue mucho lo que compartimos, matizamos y planteamos. Os dejo aquí algunas reflexiones o experiencias en las que hubo mayor coincidencia, bien entre las mujeres o bien entre los hombres. Las mujeres planteamos que la existencia de la prostitución nos hace sentir más vulnerables, en la medida que sabemos que hay hombres...