Cuando la mente y el cuerpo se dan la mano

Cuando la mente y el cuerpo se dan la mano

Bailo y me dejo llevar venciendo el miedo a hacer el ridiculo, a que suceda lo que no está previsto, a encontrarme con partes mías desconocidas, a no ser adecuada… Bailo y algo se abre, se despierta, fluye. Pero, ¿qué es ese algo? La respuesta más fácil sería decir que conecto con mi cuerpo, que me dejo ser cuerpo. Por supuesto que algo de eso hay, pero no solo. Vayamos por partes… Un cuerpo que no está habitado es un cuerpo muerto. Lo que fluye, se despierta y se abre es algo más. Son momentos de presencia, no solo física, sino también emocional, espiritual y mental. Sí, no me he equivocado, he dicho mental. Son momentos en los que la mente deja de rumiar para dejarse mecer por el compás del ritmo, de la emoción. La mente deja de especular y se abre sin más a lo que sucede en el momento presente. La mente se integra en el juego de la vida y gana en alegría. La mente se airea y gana en flexibilidad y poesía. Lo que se detiene cuando bailo de este modo no es la mente, sino esa actividad mental torturante que a menudo me visita y que no me deja estar tranquila, no me deja atender lo que sucede, no me deja pensar con curiosidad, no me deja caminar en el territorio de la duda sin presión. De tal modo que bailar, dejar que el cuerpo sienta y exprese la totalidad de mi experiencia, es un modo de crear las condiciones para pensar con más sentido, más tino, más apertura, más riesgo. En la...
¡Os deseo un 2016 luminoso!

¡Os deseo un 2016 luminoso!

En este principio de 2016 he revisitado ‘Hacia un saber sobre el alma’ de María Zambrano y, al hacerlo, me he reencontrado con estas palabras que tocan de lleno el sentido que procuro dar, día a día, a Singulares. ‘La pasión sola ahuyenta a la verdad, que es susceptible y ágil para evadirse de sus zarpas. La sola razón no acierta a sorprender la caza. Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda.’ Con esta cita, os deseo un año luminoso, vitalista, lleno de pepitas de verdad...
Una medida humana para transformar el mundo

Una medida humana para transformar el mundo

Hace dos domingos, volví a encontrarme con uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político y, en esta ocasión, hablamos de la mesura y la desmesura a la hora de crear y recrear otro mundo posible. O mejor, otro mundo que sabemos que es posible porque, de algún modo, ya existe en diversas prácticas y relaciones de nuestro día a día. Os traigo aquí dos de las reflexiones de este encuentro que me tocaron especialmente…. La primera tiene que ver las palabras militancia y activismo. La primera tiene la misma raíz que militar o milicia mientras que la segunda nos remite a un actuar sin descanso. Las dos juntas recuerdan a ese hilo histórico fundamentalmente masculino que ha estado marcado por ‘dar la vida por una causa’. No es extraño, por tanto, que en este marco simbólico, nos entre el cansancio por tanta armadura, por el exceso de actividad y por la desorientación al no poder digerir lo que (nos) va pasando. Ante esto, no es la primera vez que alguien habla de la necesidad de replantear los tiempos y las formas de actuar políticamente. Somos varias las personas y los grupos que buscamos caminos donde la reflexión y el cuidado vayan de la mano del actuar, sin que ello implique caer en una suerte de pacifismo o de buenismo que no nos permita sacar nuestra rabia y nuestra fuerza cuando la violencia nos golpea. Ahí seguimos, pensando, intentando, probando, errando… La segunda reflexión tiene que ver con cómo nos situamos ante la barbarie que sucede en el mundo y que a menudo cobra unas dimensiones dificilmente...
En noviembre volverá el taller La Osadía de Pensar

En noviembre volverá el taller La Osadía de Pensar

‘Comprender no significa negar lo que nos indigna, deducir lo que todavía no ha existido a partir de lo que ya ha existido o explicar fenómenos mediante analogías y generalizaciones, de modo tal que  el choque con la realidad y el shock de la experiencia dejen de hacerse notar. Comprender quiere decir, más bien, investigar y soportar de manera consciente la carga  que nuestro siglo ha puesto sobre nuestros hombros: y hacerlo de una forma que no sea ni negar su existencia ni derrumbarse bajo su peso. Dicho brevemente: mirar la realidad cara a cara y hacerle frente de forma desprejuiciada y atenta, sea cual sea su apariencia.’ – Hannah Arendt – Al saber que algunas personas se quedaron con ganas de hacer el taller La Osadía de Pensar en el mes de septiembre me animé a lanzar esta nueva edición, la cual será los miércoles 12, 19 y 26 de noviembre, de seis a ocho y media de la tarde. Como en otras ocasiones, vivo la posibilidad de hacer este pequeño proceso junto a otros y a otras como un reto, una necesidad y una alegría, en la medida que me permite sentirme acompañada en algo que es vital para mí y fundamental para cualquier sociedad que se llame libre, democrática y/o desarrollada. ¿Por qué digo esto? Porque el pensamiento es una capacidad humana que, si se desarrolla sin confundirla con la elucubración vacía o el ruído mental, da libertad, presencia y vitalidad. Algo que me permite sentir y vivir con más profundidad e intensidad el mundo que me rodea y orientarme mejor a la hora de crear...
Cuando el amor y la libertad se dan la mano

Cuando el amor y la libertad se dan la mano

El pasado 11 de septiembre, impartí una sesión sobre el amor romántico en un posgrado sobre violencia de género. Hablamos sobre muchas cuestiones y compartimos mucha emoción y pasión. ¡Qué gusto me dió trabajar con un grupo lleno de interés, ganas, apertura, capacidad de asombro y cuidado! Hoy quiero traer aquí una reflexión que marcó mucho ese encuentro y que considero fundamental. Es evidente la fuerza que el modelo de amor romántico, con todos sus mitos y fantasías, ha tenido en nuestra educación. Hasta tal punto es esto así que, aunque no estemos de acuerdo con este modelo, nos podemos sorprender emocionándonos ante un cuento de hadas, añorando ‘la pareja ideal’ o con ganas de tirar la toalla ante cualquier discrepancia con nuestra pareja por sentir la diferencia como indicador de falta de complementariedad. Ante esto, ha sido fundamental la práctica de desmenuzar este modelo, la cual ha servido para desenmascarar sus mentiras y consecuencias, dándonos la oportunidad de pensar muchas cosas que antes eran difícilmente pensables. De hecho, en este último siglo, ha sido mucho lo que se ha escrito y dicho al respecto y yo estoy muy agradecida por ello. Estas reflexiones han ido calando poco a poco, de tal modo que, hoy en día, la educación amorosa de una parte significativa de la población de este país está marcada, no solo por los preceptos del amor romántico, sino también por otros preceptos como son la igualdad, la libertad y la autonomía. O sea, hemos sido educadas y educados a partir de formas de entender el amor muy contradictorias entre sí. En este camino, además de descubrir...