NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

NUEVA EDICIÓN DEL CURSO ‘EL ARTE DE LA ESCUCHA Y LA COMUNICACIÓN’

Ante la demanda de algunas personas, he decidido empezar una nueva edición del curso ‘El Arte de la Escucha y la Comunicación’ el jueves 18 de febrero. Este es un curso donde practicaremos la escucha activa, un modo de entender y acompañar mejor a las personas con las que nos relacionamos, y de evitar malentendidos que dañan cualquier relación. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino que permite conocerse, entenderse y entrar en contacto con las propias necesidades y deseos. Y, desde ahí, desarrollaremos formas de comunicar nuestras necesidades y deseos con cuidado, claridad y eficacia. Finalmente, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí. Se trata, por tanto, de descubrir y compartir distintos caminos para dotar de más autenticidad a nuestras relaciones. Dichos contenidos se abordarán a través del diálogo y el intercambio de experiencias relacionadas con las explicaciones teóricas que iré señalando, así como a través de ejercicios prácticos que ayuden a vivenciar lo hablado, matizarlo y ligarlo a la experiencia relacional de cada quien. Como ya dije, este proceso empezará el 18 de febrero y las sesiones se desarrollarán los jueves alternos de seis y media a ocho y media de la tarde. Este es un proceso con una duración de nueve meses que, como es lógico, tendrá un parón por las vacaciones de verano que será consensuado entre las y los participantes de este curso. El precio del mismo es de 40 euros al mes (35 euros para quienes participan en el seminario Lo Personal es Político o...
¡Os deseo un 2016 luminoso!

¡Os deseo un 2016 luminoso!

En este principio de 2016 he revisitado ‘Hacia un saber sobre el alma’ de María Zambrano y, al hacerlo, me he reencontrado con estas palabras que tocan de lleno el sentido que procuro dar, día a día, a Singulares. ‘La pasión sola ahuyenta a la verdad, que es susceptible y ágil para evadirse de sus zarpas. La sola razón no acierta a sorprender la caza. Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda.’ Con esta cita, os deseo un año luminoso, vitalista, lleno de pepitas de verdad...
Fin de curso

Fin de curso

Imbuída por esta canícula que m hace vivir las cosas como si no fueran reales, traigo aquí dos reflexiones compartidas en Singulares en este final de curso que me ayudan a vivir con más sentido y cuidado. Hicimos la primera reflexión en una salida de fin de semana para evaluar el trabajo realizado en uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político. Al compartir lo que habíamos vivido, corrobamos el hecho de que, cuando nos sentimos a gusto en un espacio o en una relación o en un proyecto, es fácil caer en la tentación de acomodarnos a ello, como si eso que hemos creado y nos da placer se mantuviera por inercia. Esto nos puede llevar a una cierta desidia, a un no estar presentes en las cosas que nos suceden, a un adormilamiento algo cansino. De ahí a la frustración hay un paso. Es que cualquier espacio o relación o proyecto necesitan de estímulo, abono, revisión y presencia para seguir siendo fructíferos. La segunda reflexión la hicimos en el último encuentro de Mujeres Singulares. Hablamos sobre la confianza. Me gustó recordar que ésta es uno de los motores fundamentales del mundo en el que vivimos. De hecho, sin confianza, el mundo se derrumbaría. Ahora bien, cuando hablamos de confianza no nos referimos a cruzar los dedos y pensar que ‘todo va a salir bien’ o que ‘todo el mundo es bueno’ o que ‘soy capaz de todo lo que me proponga’. Ante estos principios ‘buenistas’, planteamos una confianza más anclada en la realidad, o sea,  sentir que ‘encontraremos el modo de manejarnos en los diferentes...
Al filo de lo posible

Al filo de lo posible

Mujeres Singulares volvimos a reunirnos hace unos días. En esta ocasión hablamos sobre cómo el miedo afecta a nuestra forma de afrontar la vida. El miedo forma parte de nuestras vidas, aunque no todas tememos las mismas cosas. Entre todas nombramos miedos diversos y variopintos: a lo desconocido, a tomar decisiones y equivocarnos, a que las personas que queremos nos dejen de querer, a no amar, a molestar, a defraudar, a no dar la talla, a la falta de libertad, a la soledad, a la violencia, al daño físico, a viajar sola, a las alturas, a hablar en público, a no poder salir de un espacio pequeño y cerrado, a vivir sola, a la muerte de nuestros seres queridos, a la enfermedad, a los hombres, a la agresión sexual, al rechazo, a conocernos y descubrir que lo que somos no se corresponde con la imagen que hemos creado de nosotras mismas, a la propia muerte, a la locura, al mar y a los tiburones, etc. Cuando somos capaces de mirar cada miedo y reconocer las ideas que se esconden detrás de él, nos resulta más fácil discernir cuando su presencia nos protege y cuando simplemente nos paraliza. O sea, nos permite entender cuándo nos avisa de un peligro real o cuándo distorsiona la realidad hasta tal punto que nos bloquea y nos achica. Hacer este trabajo no implica que los miedos alocados dejen de habitarnos, o no siempre. Ahora bien, entenderlos, mirarlos de frente, conocer su historia, nos da la posibilidad de trabajarlos, de contraargumentar lo que nos dice, de no ser solo el miedo para poder ser también...
¡A vivir!

¡A vivir!

En el curso El arte de la escucha y la comunicación desarrollo una propuesta de relación basada en lo real. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir crear relaciones basadas en lo que realmente somos y no en lo que nos gustaría ser. Y lo que somos es también esa dificultad para reconocer y estar en lo real. Propongo un camino para aprender a vivir lo que nos sucede en la realidad en vez de forzarnos a cumplir un ideal que muchas veces es un imposible o de identificarnos con un ‘deber ser’ que a menudo es una impostura. Es que, al empeñarnos en ser otra cosa distinta a la que somos (a la que vamos siendo), bloqueamos nuestra capacidad de crear, de sentir, de decidir, de luchar y, en definitiva, de ser. Por ello, creo que es importante pararnos a pensar qué estamos diciendo realmente cuando decimos frases del tipo ‘ya verás que todo saldrá bien’, ‘si pones energía en lograr tu deseo éste se cumplirá’, ‘hay que tener una mirada positiva’… ¿No se trata de frases que nos invitan a salirnos de lo real idealizando la vida y la experiencia? Os dejo aquí esta entrevista a Odín Dupeyrón donde él explica con mucha claridad, simpatía y frescura esto que digo. Espero que la disfrutéis:...