¡Os deseo un 2016 luminoso!

¡Os deseo un 2016 luminoso!

En este principio de 2016 he revisitado ‘Hacia un saber sobre el alma’ de María Zambrano y, al hacerlo, me he reencontrado con estas palabras que tocan de lleno el sentido que procuro dar, día a día, a Singulares. ‘La pasión sola ahuyenta a la verdad, que es susceptible y ágil para evadirse de sus zarpas. La sola razón no acierta a sorprender la caza. Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda.’ Con esta cita, os deseo un año luminoso, vitalista, lleno de pepitas de verdad...
¿Cómo escribir?

¿Cómo escribir?

Llevo mucho tiempo sin escribir en este blog. No ha sido por falta de encuentros fructíferos, ni por falta de tiempo (aunque algo de eso ha habido) ni tampoco por falta de ganas. (…) En el grupo Mujeres Singulares charlamos sobre el tiempo… Pero, cómo escribir sobre el tiempo… …cuando has perdido la noción del mismo, …cuando tienes el dato de que tu madre estuvo sola tirada en el suelo y, aunque no sabes bien cuánto tiempo estuvo así, tienes la certeza de que cada segundo fue demasiado, …cuando tu madre de pronto te pregunta ‘quién es tu madre’ y aún no te ha dado tiempo para digerir esa nueva realidad, …cuando, en este proceso, tu madre vuelve a tener una conversación ‘normal’ y no terminas de entender qué significa eso, …cuando las demás tareas se van agolpando y te sorprendes cuando ves que te ha dado tiempo de hacerlas, …cuando el cuerpo está agotado y un minuto de placer te pone en contacto con la eternidad. (…) En el Seminario Lo Personal es Político hablamos sobre la crisis ecológica… Pero, cómo escribir sobre la crisis ecológica… …cuando el tiempo apremia y aún vives la crudeza de esa realidad como si se tratara de una nebulosa, …cuando, a pesar de la cumbre del clima en París, el estado de negación colectiva sigue vigente, …cuando te cuesta sentir y entender tu miedo, tu culpa, tu impotencia, tu rabia y tu pena y, ante tanto sentimiento no aceptado, te abrumas, …cuando necesitas que alguien te de la mano para seguir mirando y los lazos son endebles, …cuando, en este contexto capitalista...
Fin de curso

Fin de curso

Imbuída por esta canícula que m hace vivir las cosas como si no fueran reales, traigo aquí dos reflexiones compartidas en Singulares en este final de curso que me ayudan a vivir con más sentido y cuidado. Hicimos la primera reflexión en una salida de fin de semana para evaluar el trabajo realizado en uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político. Al compartir lo que habíamos vivido, corrobamos el hecho de que, cuando nos sentimos a gusto en un espacio o en una relación o en un proyecto, es fácil caer en la tentación de acomodarnos a ello, como si eso que hemos creado y nos da placer se mantuviera por inercia. Esto nos puede llevar a una cierta desidia, a un no estar presentes en las cosas que nos suceden, a un adormilamiento algo cansino. De ahí a la frustración hay un paso. Es que cualquier espacio o relación o proyecto necesitan de estímulo, abono, revisión y presencia para seguir siendo fructíferos. La segunda reflexión la hicimos en el último encuentro de Mujeres Singulares. Hablamos sobre la confianza. Me gustó recordar que ésta es uno de los motores fundamentales del mundo en el que vivimos. De hecho, sin confianza, el mundo se derrumbaría. Ahora bien, cuando hablamos de confianza no nos referimos a cruzar los dedos y pensar que ‘todo va a salir bien’ o que ‘todo el mundo es bueno’ o que ‘soy capaz de todo lo que me proponga’. Ante estos principios ‘buenistas’, planteamos una confianza más anclada en la realidad, o sea,  sentir que ‘encontraremos el modo de manejarnos en los diferentes...
Tirar del hilo de la paz

Tirar del hilo de la paz

Llevo más de un mes sin escribir en este blog, no porque en Singulares no hayan pasado cosas significativas, sino por todo lo contrario. Ha sido tanto que no he dado abasto para más. En el grupo de Mujeres Singulares hablamos los cambios. De ese encuentro, rescato que mi el miedo al cambio, a menudo, tiene una relación con el miedo a la vida misma, ya que ésta es continuo movimiento. En uno de los cursos sobre la escucha y la comunicación nos escuchamos en relación a nuestra vivencia de la sexualidad. Se me hizo muy evidente, al escuchar lo que ibamos compartiendo, el peso de una educación llena de tópicos, tabúes y miedos que nos limita a la hora de vivir, experimentar, crear, sentir nuestra sexualidad. En otro de los cursos sobre la escucha y la comunicación hablamos sobre nuestra vivencia del tiempo. Una vez más conecté con esa tendencia a posponer lo importante por atender lo urgente. O sea, conecté con mi necesidad de dar menos cabida al ‘hacer por hacer’ para cuidar a lo que realmente me da vida. En uno de los seminarios Lo Personal es Político abordamos el modo en qué transmitimos a niñas y niños nuestro miedo al conflicto. Esto nos permitió entender que el miedo al conflicto no es algo consustancial al ser humano, sino algo profundamente aprendido que tiene graves repercusiones en nuestra forma de vivir y gestionar lo común, ya que el conflicto es inherente a cualquier relación. En el otro de los seminarios Lo Personal es Político hablamos sobre las diversas maneras de ser padre, en las que se...
Rabia

Rabia

A veces, de tanto ningunear la rabia, ésta se aquieta como si no estuviera. Y seguimos nuestra vida sin escuchar ni atender todo lo que ella nos diría si la dejásemos. Pero ella sigue estando ahí, hurgando silenciosamente en las entrañas. Otras veces, como si se tratara de un disco rayado, la rabia se atasca recordándonos una y otra vez la injusticia o la afrenta que hemos sufrido, la oportunidad perdida o el instante de opresión, la palabra no dicha o la que fue dicha a destiempo, la muerte de un ser querido o nuestra propia enfermedad. Son momentos en los que la rabia se deja absorber por la queja y se estanca. Carcome por dentro. Agota. Cuando dejamos salir ese come-come sin haberlo digerido primero, sin haber entendido con profundidad qué nos hiere realmente, podemos dañar e incluso dañarnos porque es fácil que la rabia se alíe con el enfado y, como si se tratara de un vendaval, arrase con lo que se encuentra sin ton ni son. Ante esto, más que contenerla, bienvenidas son las oportunidades de chillar, de llorar, de dar patadas, de correr, de bailar con furia, de dar salida a toda esa tensión que, si se queda en el cuerpo, también daña. No es fácil encontrar los espacios para ello, pero ahí están. Nuestra creatividad y nuestros dones artísticos son otro camino para dar rienda suelta a la rabia instalada en el cuerpo y, a la vez, es un camino para entender mejor quiénes somos y qué nos pasa. Es que, cuando logramos acoger nuestra rabia y escucharla, encontramos un hilo para entender qué...