Cuerpo

Cuerpo

‘Llevaba mi cuerpo a todas partes conmigo. En la espesura de la abstracción mi piel palpitaba con la sangre.’ – Adrienne Rich – En las últimas sesiones de trabajo con uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político hemos pensado, activado, sentido y vivido el cuerpo. Una de las participantes de este grupo, Marina, nos ayudó a soltar lastre, a expresar con el cuerpo, a pensar con el cuerpo, a decir lo que significa ser cuerpo desde el propio cuerpo. Todo lo que vivimos y sentimos fue emocionante y contrastó con lo que nos pasa habitualmente en nuestra vida cotidiana. En nuestro día a día hay mucha presión sobre el cuerpo. Nos pesan la talla 38 y el miedo al ridículo, nos pesan el miedo a la violencia y la presión capitalista para amoldarnos a las necesidades del mercado, nos pesan las prisas y el consumismo, nos pesan el miedo a la invisibilidad y a ser excesivamente llamativas, nos pesan el miedo a la libertad y la presión hacia una estética artificiosa, nos pesan los mensajes ambiguos y contradictorios en torno al embarazo y la sexualidad, nos pesa toda esta carga y mucho más. Con todo, añoramos y buscamos los juegos de la infancia, la espontaneidad, el encuentro con otros cuerpos cuando es elegido, la risa honesta, el llanto sin corsés, vestirnos como si le celebráramos cada rincón de nuestro cuerpo, acoger cada arruga y michelín como parte de la vida, habitar nuestros cuerpos con todo nuestro ser. Y, cuando esto ocurre, la vida se expande, las posibilidades de expresión y creatividad se abren a infinitas posibilidades,...
Mucho más que el aborto

Mucho más que el aborto

Hace dos viernes, las Mujeres Singulares volvimos a reunirnos. Esta vez charlamos sobre nuestras vivencias y experiencias relacionadas con el aborto inducido. A medida que profundizamos en esta reflexión nos fuimos conmoviendo. Juntas vimos con mucha claridad que gran parte del ruido que existe en torno a esta práctica tiene que ver con un hilo histórico patriarcal que ha promovido la usurpación del cuerpo femenino, o lo que es lo mismo, ha promovido que cada mujer tenga dificultades para conocer su propio cuerpo, cuidarlo y vivirlo libremente como algo que le pertenece. Una educación que trata, no solo a la sexualidad, sino a los propios cuerpos como tabú genera distancia y miedo hacia la propia vivencia corpórea. Una liberación que banaliza todo lo que se pone en juego cuando una mujer da rienda suelta a su deseo y tiende a medir la libertad en términos contables nos desorienta. Un cúmulo de información técnica desconectada de los miedos, las necesidades, las fantasías y los deseos cortocircuita la posibilidad de integrar esta información a la experiencia. Por no hablar de la cosificación del cuerpo femenino en multitud de imágenes que vemos en diferentes medios de forma continuada. Bajo este paraguas, no es extraño que muchas mujeres se vean abocadas a prácticas sexuales no elegidas ni deseadas, se vean con la dificultad para dar pábulo a sus deseos y sus necesidades, carezcan de la claridad para discernir los riesgos que corren en determinados encuentros sexuales. No es extraño, por tanto, que la cifra de embarazos no deseados se dispare cuando cobra fuerza el oscurantismo, la moralina o la banalización. No es extraño...