Amurallamientos

Amurallamientos

Un señor le pregunta la hora a un viandante y éste sigue caminando como si la pregunta no fuera con él. Un chico joven aminora su paso para no cruzarse con una familia pobre de otro país. Una madre agarra el brazo a su hija cuando un turista que pasea sin rumbo le hace una carantoña. Una señora se abraza a su bolso cuando una chica le pregunta si tiene fuego. Gestos cotidianos que nos hablan del miedo a sufrir una agresión. Gestos que van creando una atmósfera de amurallamiento donde la relación espontánea se hace cada vez más difícil, más extraña. La calle se va volviendo un lugar de paso y no tanto un lugar de encuentro. Las casas y los edificios se van llenando de rejas. Sin embargo, paradojicamente, la posibilidad de encuentro y relación, de enredarnos en redes imprevistas, de preguntar y responder, es, entre otras muchas cosas, una forma de protección. Me viene la imagen de alguien que no encuentra el modo de pedir ayuda o que se ve atrapada entre las rejas de su propia casa en una situación de peligro. (…) Una chica se pasa el tiempo hablando por teléfono cuando está sola en casa. Un hombre llena su agenda por temor a encontrarse con el vacío de alguna hora muerta. Una mujer pasa toda una tarde navegando por internet como un modo de evasión. Un chico está obsesionado con el consumo desde el afán de mantener una imagen determinada. Escenas cotidianas que nos hablan de un miedo al encuentro de sí consigo, a no gustarnos, a conectar con heridas o desazones, a...
Una apuesta veraniega

Una apuesta veraniega

Como ya sabéis, en mi trabajo escucho a diversas personas que buscan conocerse para orientar su vida con más libertad y autenticidad. Con este ejercicio he ido entendiendo que el miedo al otro o a la otra es una constante en la vida de mucha gente, ¿o quizás en la vida de todo el mundo? Miedo a molestar, miedo al rechazo, miedo al juicio, miedo a la violencia, miedo al ridículo, miedo a la inadecuación, miedo a dañar, miedo a no gustar, miedo a no ser querible. Es un miedo que, cuando cobra fuerza, bloquea y nos quita espontaneidad, nos deja en manos de las demás personas dejando en suspenso nuestro propio ser, nos lleva a prestar más atención a lo qué pensarán que a la propia mirada. Desde ahí, es fácil vivir la vida y las relaciones como un mero trámite a seguir en el que nuestra voz se apaga y nuestra presencia se desdibuja, perdiendo pie. Pero este, en mi opinión, no es realmente el gran problema. Para mí, el gran problema es que se suele vivir todo esto como si en el fondo no sucediera nada, como si fuéramos totalmente libres, como si estuviéramos eligiendo la forma de relacionarnos y de vivir sin miedo y sin lucha. Ante esto, según voy descubriendo, el simple hecho de mirar lo que nos sucede y tomar consciencia de ello ya es en sí mismo una forma de tocar tierra, de entrar en contacto con lo que somos y por tanto de ganar en presencia. Cuando este ejercicio va ocupando lugar y fuerza, se hace más viable la posibilidad de...
Nueva edición del taller ‘¿Es posible amar y ser libre a la vez?’

Nueva edición del taller ‘¿Es posible amar y ser libre a la vez?’

‘De hacerte la cama y hacerte la cena, se me fueron las ganas de hacerte el amor.’ (Mujeres Creando) Mujeres y hombres, con diferente intensidad y forma, hemos puesto gran cantidad de energía vital en buscar formas de amar que se alimenten de nuestra libertad y formas de experimentar la libertad que se nutran de nuestra capacidad de amar. Con frecuencia, este tipo de apuestas propicia ganancias pero también conflictos y dificultades. Este es un espacio de reflexión e intercambio para quienes no se resignan a tener que elegir entre esas dos necesidades fundamentales para cualquier vida y, desde el deseo de mantener viva esa búsqueda, están en disposición de compartir, interrogarse, nombrar y aprender junto a otras personas. Se trata de un taller basado en la escucha y el cuidado para que el intercambio de experiencias, reflexiones y  aprendizajes no conlleve para nadie la presión de tener que compartir lo que no quiera y facilite que todas y todos tengan espacio para poder decir lo que considere. Las sesiones se desarrollarán los martes 5, 12 y 19 de julio, de 18:30 a 21 de la tarde. Nos encontraremos en la sede de Singulares que está en Paseo de los Pontones 7, bajo interior, puerta 4, muy cerca del metro Puerta de Toledo. El precio son 60 euros por el taller completo. Si quieres inscribirte o quieres alguna información más, escribe a contacto. Del mismo modo, si conoces a alguien a quien le pueda interesar, te agradezco la difusión. ——————————————— Foto: Graciela...
Cuando lo personal se hace político

Cuando lo personal se hace político

Catorce personas sentadas en círculo. Poco a poco, fuimos compartiendo algunas de nuestras vivencias en torno a la vergüenza, fuimos nombrando algunas cosas que nos dan vergüenza, fuimos reconociendo la vergüenza que nos da nuestra propia vergüenza. ¿Qué es la vergüenza? Es una emoción que señala nuestro miedo a que no se nos acepte, a hacer el ridículo, a llamar excesivamente la atención. En definitiva, tiene que ver con el miedo a tener una forma de ser inadecuada. Es una especie de vocecita en nuestro interior que nos invita a ajustarnos a lo que se espera, a lo que gusta, a lo que no molesta. Nos invita, por tanto, a no ser disonantes. Como si se tratara de un ritual, destapar este tabú (que paradójicamente es archiconocido) nos relajó porque al reconocernos en las y los demás sentimos que ya no tenía sentido rechazar con tanto ahínco la propia vergüenza. Asimismo, este ejercicio nos acercó y nos humanizó. Nombrar la vergüenza es nombrar, entre otras cosas, el miedo a SER. Nombrar la vergüenza a la propia vergüenza es sacar a la luz esa lucha interna que todas y todos vivimos entre nuestro miedo a SER y nuestro deseo de SER. Reconocerla junto a otras personas nos permitió desvelar que eso que vivimos como si se tratara de algo puramente individual conforma una estrategia de control social y, por tanto, se trata de algo que vale la pena desenterrar y escudriñar conjuntamente. En este sentido, compartiendo algo tan íntimo, pudimos entender mejor ese mecanismo de control. Lo que nos relajó la culpa y nos permitió ganar en presencia. Algo se...
¿Cómo escribir?

¿Cómo escribir?

Llevo mucho tiempo sin escribir en este blog. No ha sido por falta de encuentros fructíferos, ni por falta de tiempo (aunque algo de eso ha habido) ni tampoco por falta de ganas. (…) En el grupo Mujeres Singulares charlamos sobre el tiempo… Pero, cómo escribir sobre el tiempo… …cuando has perdido la noción del mismo, …cuando tienes el dato de que tu madre estuvo sola tirada en el suelo y, aunque no sabes bien cuánto tiempo estuvo así, tienes la certeza de que cada segundo fue demasiado, …cuando tu madre de pronto te pregunta ‘quién es tu madre’ y aún no te ha dado tiempo para digerir esa nueva realidad, …cuando, en este proceso, tu madre vuelve a tener una conversación ‘normal’ y no terminas de entender qué significa eso, …cuando las demás tareas se van agolpando y te sorprendes cuando ves que te ha dado tiempo de hacerlas, …cuando el cuerpo está agotado y un minuto de placer te pone en contacto con la eternidad. (…) En el Seminario Lo Personal es Político hablamos sobre la crisis ecológica… Pero, cómo escribir sobre la crisis ecológica… …cuando el tiempo apremia y aún vives la crudeza de esa realidad como si se tratara de una nebulosa, …cuando, a pesar de la cumbre del clima en París, el estado de negación colectiva sigue vigente, …cuando te cuesta sentir y entender tu miedo, tu culpa, tu impotencia, tu rabia y tu pena y, ante tanto sentimiento no aceptado, te abrumas, …cuando necesitas que alguien te de la mano para seguir mirando y los lazos son endebles, …cuando, en este contexto capitalista...