Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

‘(…) cuidar es constuir redes de ayuda mutua, es un aprendizaje de la vida en común.’ -Marina Garcés- Los días 7, 14 y 21 de septiembre llevaré a cabo el taller ‘La cara y la cruz del cuidado’. ¡Por fin me lanzo a ello tras algunos años de reflexionar sobre esta cuestión, de escuchar experiencias diversas en torno a la dificultad de cuidar y de vivir en primera persona el peso y el gusto de cuidar! Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, el lugar que ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, la soledad que suele conllevar este tipo de prácticas, dónde queda el autocuidado cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido. El precio del taller son 60 euros. El horario será de 6 a 8,30 de la tarde. Y, como siempre, se desarrollará en Singulares (Paseo de los Pontones, 7, bajo, interior, puerta 4), al lado del metro Puerta de Toledo. Si quieres inscribirte o simplemente tener más información, puedes mandarme un whassap o sms al 619146831 o escribirme aquí. Foto: Graciela Hernández...
¿Qué es Singulares?

¿Qué es Singulares?

Una sala que ha ido cobrando forma a lo largo de cinco años y medio y que ha sido testigo de muchas experiencias, encuentros, cursos, reflexiones, risas, escucha, imprevistos, política. En este video realizado por Marta Martínez Sierra puedes conocer un poco más de cerca qué se cuece en dicho...
Cuando el éxito mata el sentido

Cuando el éxito mata el sentido

Hace unos días, hablamos sobre el éxito y el fracaso en uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político. Para preparar dicha sesión busqué en google la palabra éxito y, al echar un vistazo a lo que me fui encontrando, sentí mucho agobio. De pronto tomé consciencia de hasta qué punto la idea de éxito se ha convertido en una fuerte presión. Para sobrevivir en nuestro mundo capitalista hace falta tener algo de éxito. Para lograr un trabajo decente, comer alimentos saludables y vivir en una casa confortable tenemos que saber jugar muy bien nuestras cartas en un juego muy injusto. Y, como todas y todos sabemos, estas cartas vienen marcadas y se distribuyen de forma muy desigual. Se trata de un juego que no tiene final ya que, aunque logremos nuestras metas, siempre corremos el riesgo de perderlas, o sea, de perder el trabajo, perder la vivienda, no tener con qué alimentarnos dignamente. Con esa amenaza constante, no es extraño que la ansiedad sea uno de los grandes males de nuestros tiempos. Pero la cosa no termina aquí. Nuestra apariencia, simpatía o inteligencia se consideran unas cartas más dentro de este casino perverso. Por no hablar de cómo la búsqueda de éxito se convierte también en un modo de lograr aceptación y afecto. En definitiva, desde esta lógica, aspectos fundamentales de nuestras vidas parecen pender constantemente de un hilo. Cuando empezamos a jugar a este juego se nos advierte de todas las habilidades que debemos desarrollar y el itinerario que debemos seguir para ganar. Raramente se nos advierte de que hay personas que, por muy bien...
Cadena de cuidados

Cadena de cuidados

En la última reunión de Mujeres Singulares charlamos sobre el cuidado de nuestras madres y nuestros padres. No nos fue fácil hablar sobre ello. De hecho, nuestra forma de comunicarnos fue más pausada y cargada de detalles que en otros encuentros, como si nos faltaran práctica, palabras y horizontes claros. Indagando, nos dimos cuenta que cuidar a nuestras madres y/o a nuestros padres es una tarea sumamente compleja y, a menudo, difícil porque en ella se entrelazan varios nudos y necesidades: ¿Cómo atender alguna herida o dolor emocional cuando ello ha estado presente en nuestra infancia y nos afectó de tal modo que, aún hoy, nos duele recordarlo? ¿Cómo superar el abismo que nos supone ver a nuestra madre o a nuestro padre envejecer y ya no poder contar con su apoyo y sostén? ¿Cómo acoger su fragilidad cuando ésta conecta directamente con nuestra propia fragilidad? ¿Cómo acercarnos a sus cuerpos para cuidarlos cuando su desnudez y su necesidad de contacto ha sido un tabú familiar? ¿Cómo cuidar sin descuidarnos cuando la culpa acecha con fuerza? ¿Cómo no perder la compostura cuando nos duele la carga de lo que exige la sociedad a las hijas en relación al cuidado familiar y/o la carga de ser ‘lo mejor que le ha sucedido’ a nuestra madre o a nuestro padre? ¿Cómo hacerlo cuando nuestra salud también está en juego y no hay dinero ni recursos suficientes? ¿Cómo reconocer todos los elementos de esta realidad cuando lo que nos pide el cuerpo es cerrar los ojos? ¿Cómo afrontar esa realidad con cordura cuando la relación con los hermanos y las hermanas se...
El trabajo: retos y encrucijadas

El trabajo: retos y encrucijadas

En la última reunión de Mujeres Singulares hablamos sobre nuestra experiencia de trabajo y, como fue tan rica nuestra charla, me animé a traer aquí algunos de nuestros nudos, reflexiones, preguntas, intuiciones y saberes. En el concepto de trabajo que se usa habitualmente no cabe muchos de los trabajos que hacemos. Trabajamos cuando cuidamos, cuando mantenemos nuestra casa habitable, cuando afrontamos un conflicto, cuando desempeñamos nuestro empleo. En este sentido, la disociación entre trabajo y vida es algo que no casa bien con nuestra experiencia. La gestión y el sostenimiento de la vida conlleva trabajo. A menudo llevamos vida a nuestros empleos o trabajos remunerados y aspiramos a que éstos sean una experiencia de vida o, mejor aún, que enriquezcan nuestra vida. De ahí el dolor que sentimos cuando nos vemos en la tesitura de convertirnos en robots o en mujeres insensibles para poder soportar, mejorar o mantenernos en el mercado laboral. Como todo el mundo, nos hace falta dinero y el trabajo es nuestra mayor fuente de ingreso. Sin embargo, la mayoría de las veces no nos salen las cuentas. Somos conscientes de que mucha energía, amor, deseo y creatividad que ponemos en nuestros trabajos no tienen precio y, por tanto, no es posible medirlos en términos puramente económicos. Ahora bien, cuando percibimos a cambio de nuestros talentos sueldos de miseria, el alma se nos cae a los pies. Para nosotras, el éxito laboral es poder llevar el deseo, el sentido y nuestros talentos a su máxima expresión, bajo el marco de unas condiciones laborales dignas. Esto choca, una vez más, con una vara de medir que no...