Una medida humana para transformar el mundo

Una medida humana para transformar el mundo

Hace dos domingos, volví a encontrarme con uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político y, en esta ocasión, hablamos de la mesura y la desmesura a la hora de crear y recrear otro mundo posible. O mejor, otro mundo que sabemos que es posible porque, de algún modo, ya existe en diversas prácticas y relaciones de nuestro día a día.

Os traigo aquí dos de las reflexiones de este encuentro que me tocaron especialmente….

La primera tiene que ver las palabras militancia y activismo. La primera tiene la misma raíz que militar o milicia mientras que la segunda nos remite a un actuar sin descanso. Las dos juntas recuerdan a ese hilo histórico fundamentalmente masculino que ha estado marcado por ‘dar la vida por una causa’. No es extraño, por tanto, que en este marco simbólico, nos entre el cansancio por tanta armadura, por el exceso de actividad y por la desorientación al no poder digerir lo que (nos) va pasando.

Ante esto, no es la primera vez que alguien habla de la necesidad de replantear los tiempos y las formas de actuar políticamente. Somos varias las personas y los grupos que buscamos caminos donde la reflexión y el cuidado vayan de la mano del actuar, sin que ello implique caer en una suerte de pacifismo o de buenismo que no nos permita sacar nuestra rabia y nuestra fuerza cuando la violencia nos golpea. Ahí seguimos, pensando, intentando, probando, errando…

La segunda reflexión tiene que ver con cómo nos situamos ante la barbarie que sucede en el mundo y que a menudo cobra unas dimensiones dificilmente digeribles para cualquier ser humano.

Si me pongo como meta cambiar todo lo que va mal en el mundo, además de actuar fuera de la realidad como una superwoman, me veré inmersa en una lucha cuyas dimensiones son paralizantes y desmoralizantes.

Por el contrario, si me siento hormiguita sin capacidad de hacer nada, será fácil dejarme arrastrar por la corriente del mundo, aunque ésta me disguste.

Ahora bien, en vez de ir contra la corriente o dejarme llevar por la misma, puedo decidir ser parte de la corriente del mundo. Para ello, es importante saber que el mundo se mueve, no solo por el horror, sino también por la humanidad y la empatía. Desde ahí, con cierta humildad, puedo buscar un lugar y un estar desde el que participar del mundo creando junto a otras y a otros.

Estas y otras reflexiones que también compartimos en la sesión (me) ayudan a buscar la medida para actuar en el mundo sin perderme ni descuidarme.

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