8 de marzo: un día para imaginar lo posible

8 de marzo: un día para imaginar lo posible

Me imagino un mundo… …donde los hombres dejen de dar crédito y sentido a ese poder militar, económico, sexual y simbólico en el que se prima la ganancia de unos cuantos sobre el bien común. …donde las mujeres ya no queramos repartir esa tarta de poderes malditos con los hombres, sino cuestionarlos con el afán de crear tartas nuevas, más justas, humanas, soportables, vivibles. …donde las mujeres dejemos de reflejar la figura del hombre al doble de lo natural, como nos señaló Virginia Woolf, y donde los hombres vean en la expansión de la presencia femenina, no una amenaza a abatir, sino una posibilidad de intercambio y de enriquecimiento mutuo. …donde las mujeres no olvidemos que las armas del amo no desmantelarán nunca la casa del amo, como nos planteó Audre Lorde. …donde la libertad no se convierta nunca en privilegios sobre otros u otras, como lúcidamente nos indicó Rosa Luxemburgo. …donde los cuerpos femeninos bailen sin miedo bajo el sol y bajo la luna en medio de la revolución, como tal vez se imaginó Emma Goldmann, y donde los hombres den un paso atrás por no querer avasallar ni dominar tanta belleza. …donde, en el mundo entenero, unas y otros tengamos el pan y las rosas que necesitemos para desplegar nuestros deseos y nuestras vidas, sin poner en riesgo nuestra supervivencia despellejando los recursos naturales, sin obviar nuestra interdepedencia, sin caer en esa atomización que tanto nos daña, . …donde el cuidado vaya de la mano del autocuidado y donde el amor no entienda de sometimientos. …donde sea la responsabilidad y no la culpa la que nos mueva....
Afrontar la muerte es también afrontar la vida

Afrontar la muerte es también afrontar la vida

Tenemos ideas sobre la muerte que surgen de una mente lógica y que apenas calan en nuestras entrañas, en nuestro sentir. Son ideas que no concuerdan con cómo la experimentamos. Así, por ejemplo, aunque yo considere lógicamente que la muerte es parte de la vida, a menudo me vivo como si fuera inmortal, como si mi muerte no fuera a llegar nunca. Esta disociación me hace saber que, en lo más profundo, tengo una visión sobre la muerte distinta a la que me digo que tengo. En dos de los grupos en los que trabajamos la escucha y la comunicación, hemos compartido algunas de nuestras formas de sentir, experimentar y afrontar la muerte. Fue un balbuceo, un intento de tomar consciencia de esa visión que habita nuestras entrañas y que es consustancial al hecho de haber crecido en una cultura concreta. Y, a medida que fuimos compartiendo, fuimos viendo que nuestra forma de afrontar la muerte toca de lleno a nuestra forma de afrontar la vida. …. Vivir de espaldas a la muerte es, de algún modo, vivir de espaldas a ese movimiento de la vida en el que cada arruga nos recuerda que lo que fuimos ya no está, del mismo modo que esa relación ya no es como era ni ese libro nos dice lo que nos dijo en su día ni ese afán nos mueve como lo hizo antaño. O lo que es lo mismo, vivir de espaldas a la muerte no ayuda a dejar morir lo que ya no está y, por tanto, a dejar nacer lo nuevo y a menudo imprevisible que nos trae...
Carencia de ser

Carencia de ser

Las inundaciones de Sant Llorenç han dejado trece muertos a su paso, los restos del huracán Leslie hizo estragos en distintos puntos de nuestro país y del sur de Francia, estamos a la espera de una fuerte gota fría en el Mediterraneo como hace tiempo no se ha dado. Y así podría seguir… Me es difícil creer que esto no tenga una relación directa con el cambio climático, con el calentamiento de nuestro clima y de nuestras aguas, como una advertencia de lo que aún está por venir. Me asalta el miedo, la rabia y la impotencia. Son sentimientos fuertes, rotundos, que inundan mis entrañas. Y un sentimiento es mucho más que un sentimiento, es la puerta de entrada a quién soy y a cómo vivo las cosas, lo que me lleva a mirar más allá, o mejor, más acá. Siento miedo porque la información que manejo me hace pensar que voy a vivir en un mundo devastado por las sequías, las inundaciones, la escasez de recursos básicos, el ‘sálvese quien pueda’. Siento rabia porque pienso que todo esto se podría haber evitado con una organización social más consciente de nuestra dependencia de la naturaleza y porque veo que el gran capital sigue negando este hecho para seguir generando beneficios. Siento impotencia porque mi día a día no se corresponde con la envergadura del reto que tenemos delante y porque me es difícil simplemente nombrar esta realidad en un mundo de memes y discursos pseudomágicos que, o bien niegan lo que sucede, o bien muestran una fe ciega en la técnica. Me miro, miro mis sentimientos y me entiendo....
Nueva edición del curso ‘el arte de la escucha y la comunicación’ en octubre

Nueva edición del curso ‘el arte de la escucha y la comunicación’ en octubre

Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos. (Carl Rogers) En octubre iniciaremos una nueva edición del curso ‘El arte de la escucha y la comunicación’. Será un curso de iniciación. El punto de partida será nuestra propia realidad con el fin de ganar una mayor consciencia sobre cómo nos relacionamos, comprender mejor por qué nos relacionamos tal como lo hacemos, abrir horizontes y nuevas posibilidades de relación. En este camino, el cuidado y la escucha serán, no solo parte de los contenidos, sino también aspectos que conformaran este espacio de aprendizaje. Para todo ello, practicaremos la escucha humanizadora, un modo de entender y acompañar a las personas con las que nos relacionamos. Asimismo, abordaremos la autoescucha, un camino para entrar en contacto con lo que somos y entender mejor qué nos pasa. Entender y entenderse favorece una comunicación más clara y eficaz, lo que a su vez minimiza los malentendidos que tanto dañan las relaciones. Con todo ello, compartiremos estrategias para abrir los conflictos propios de cualquier relación con el fin de que las diferentes formas de sentir o pensar puedan convivir entre sí sin violentar ni violentarnos. Se trata, por tanto, de entrar en contacto con quiénes somos y con lo que nos sucede para dotar de más entendimiento y autenticidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones. Esta edición se desarrollará los lunes alternos a partir del 8 de octubre de 2018 hasta finales de junio de 2019, con la posibilidad de continuar tras las vacaciones del verano si el grupo así...
Ya van siete años

Ya van siete años

Hoy hace siete años que inicié la aventura de Singulares y, como ocurre con cada cumpleaños, una se para a pensar sobre qué significa el tiempo, los años, estar viva… Pero, en esta ocasión, esta reflexión se ha vuelto más densa y profunda. Esto es así porque empezaré este nuevo año en Singulares siendo huérfana de madre. Hay algo extraño en eso de ya no tener esa raíz que, al haber sido tan frágil en los últimos tiempos, casi no me daba cuenta de que seguía ahí. Lo que me hace pensar en todo aquello que me sostiene y que no siempre le presto atención. Esa experiencia reciente me ha enseñado algunas cosas… … que la muerte sigue siendo un tabú y no es fácil hablar de ella. … que seguimos afrontando la muerte como un hecho extraordinario. … que la muerte es radical y rotunda, o lo que es lo mismo, cuando alguien se va lo hace para siempre. … que por miedo a molestar podemos dejar de acompañarnos. … que los clichés sobre la experiencia en torno a la muerte hacen ruido en la propia experiencia, más aún cuando ésta no encaja con esos clichés. … que no tiene sentido la muerte en vida. … que el miedo dificulta la comunicación franca y empática entre familia y personal médico a la hora de decidir si vale la pena o no mantener a alguien con vida cuando el nivel de sufrimiento es demasiado alto. Lo que produce más sufrimiento aún. … que esa mirada superficial y ‘positiva’, como la del o de la turista que rechaza lo feo...
Lo que un corazón aguanta

Lo que un corazón aguanta

Son manteros por no tener papeles y carecen de papeles por ser manteros. Intentan escabullirse dentro de un asfixiante círculo vicioso con el corazón siempre en un puño. Cuando una se acerca, el corazón se le encoge. Su presencia casi fantasmagórica, con su piel negra magullada por tanto golpe, señala que el corazón de este sistema está podrido. Cuando una se acerca un poco más, se acerca también a sus propias contradicciones, miedos y vulnerabilidades. Al fin y al cabo, si una lo mira bien, nuestras vidas tampoco están en nuestras manos. Quizás por eso cueste tanto escudriñar en la cosa y hacer algo con sentido. Es probable que yo nunca sepa bien qué ocurrió minutos antes de que Mame Mbaye muriera por un ataque al corazón. Pero, haya sido cómo haya sido, ¿cómo es posible que nuestros corazones aguanten tanto? ———– Foto: Graciela Hernández.    ...