Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Al poner los cuidados en el centro, se saca a la luz que la vida es vulnerable (si no se cuida, no hay vida) e interdependiente (la única forma de cuidarnos es junto al resto). – Amaia Pérez Orozco – Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, qué significa colocar la vida en el centro, qué lugar  ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, dónde queda el autocuidado y el cuidado mutuo cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido al taller que haremos el 14 de septiembre en Singulares. En horario de dicho encuentro será de 10 a 14 de la mañana y de 16:30 a 19:30 de la tarde. El número de asistentes será como mínimo de 8 personas y como máximo de 16 personas. La aportación económica son 60 euros. Si te apetece inscribirte, escribe a este correo...
La vida que nos queda

La vida que nos queda

Este pasado mes de junio ha sido el más caluroso que se ha registrado en nuestro planeta. En 2018, el 1 de agosto ha sido el día en el que hemos usado todos los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar en un año, de modo que gran parte de los recursos con los que contamos para mantener nuestras vidas están agotándose año tras año. Y aquí estamos, a puertas de un colapso que nadie parece querer remediar. Todo ello se sostiene bajo la fantasía de un crecimiento económico infinito y de que podemos volver a los tiempos ‘antes de la crisis’, fantasía que no hace más que afianzar el monstruo y solo puede sostenerse con un proyecto en el que no cabemos todas y todos simplemente porque no hay para tanto. Quizás, la consciencia de que aquí no cabemos todas y todos si queremos seguir como estamos explique el auge de los fascismos. Para que quepamos todas y todos y para que nuestra supervivencia sea viable en la faz de la Tierra es necesario otro proyecto político, otro tipo de organización, otras prioridades, otra relación con la naturaleza, otra relación con las y los demás, otra forma de vivir y de consumir, otra forma de producir y de alimentarnos. Como dice Greta Thunberg, este giro es urgente porque ‘nuestra casa está en llamas’. Con todo esto en la cabeza y a puertas del descanso veraniego, pienso que las vacaciones puede ser un tiempo para imaginar y ensayar una forma de vida más placentera a la vez que más austera, más próxima a nuestro lugar habitual de...
Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

‘(…) cuidar es constuir redes de ayuda mutua, es un aprendizaje de la vida en común.’ -Marina Garcés- Los días 7, 14 y 21 de septiembre llevaré a cabo el taller ‘La cara y la cruz del cuidado’. ¡Por fin me lanzo a ello tras algunos años de reflexionar sobre esta cuestión, de escuchar experiencias diversas en torno a la dificultad de cuidar y de vivir en primera persona el peso y el gusto de cuidar! Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, el lugar que ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, la soledad que suele conllevar este tipo de prácticas, dónde queda el autocuidado cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido. El precio del taller son 60 euros. El horario será de 6 a 8,30 de la tarde. Y, como siempre, se desarrollará en Singulares (Paseo de los Pontones, 7, bajo, interior, puerta 4), al lado del metro Puerta de Toledo. Si quieres inscribirte o simplemente tener más información, puedes mandarme un whassap o sms al 619146831 o escribirme aquí. Foto: Graciela Hernández...
Cadena de cuidados

Cadena de cuidados

En la última reunión de Mujeres Singulares charlamos sobre el cuidado de nuestras madres y nuestros padres. No nos fue fácil hablar sobre ello. De hecho, nuestra forma de comunicarnos fue más pausada y cargada de detalles que en otros encuentros, como si nos faltaran práctica, palabras y horizontes claros. Indagando, nos dimos cuenta que cuidar a nuestras madres y/o a nuestros padres es una tarea sumamente compleja y, a menudo, difícil porque en ella se entrelazan varios nudos y necesidades: ¿Cómo atender alguna herida o dolor emocional cuando ello ha estado presente en nuestra infancia y nos afectó de tal modo que, aún hoy, nos duele recordarlo? ¿Cómo superar el abismo que nos supone ver a nuestra madre o a nuestro padre envejecer y ya no poder contar con su apoyo y sostén? ¿Cómo acoger su fragilidad cuando ésta conecta directamente con nuestra propia fragilidad? ¿Cómo acercarnos a sus cuerpos para cuidarlos cuando su desnudez y su necesidad de contacto ha sido un tabú familiar? ¿Cómo cuidar sin descuidarnos cuando la culpa acecha con fuerza? ¿Cómo no perder la compostura cuando nos duele la carga de lo que exige la sociedad a las hijas en relación al cuidado familiar y/o la carga de ser ‘lo mejor que le ha sucedido’ a nuestra madre o a nuestro padre? ¿Cómo hacerlo cuando nuestra salud también está en juego y no hay dinero ni recursos suficientes? ¿Cómo reconocer todos los elementos de esta realidad cuando lo que nos pide el cuerpo es cerrar los ojos? ¿Cómo afrontar esa realidad con cordura cuando la relación con los hermanos y las hermanas se...