Carencia de ser

Carencia de ser

Las inundaciones de Sant Llorenç han dejado trece muertos a su paso, los restos del huracán Leslie hizo estragos en distintos puntos de nuestro país y del sur de Francia, estamos a la espera de una fuerte gota fría en el Mediterraneo como hace tiempo no se ha dado. Y así podría seguir… Me es difícil creer que esto no tenga una relación directa con el cambio climático, con el calentamiento de nuestro clima y de nuestras aguas, como una advertencia de lo que aún está por venir. Me asalta el miedo, la rabia y la impotencia. Son sentimientos fuertes, rotundos, que inundan mis entrañas. Y un sentimiento es mucho más que un sentimiento, es la puerta de entrada a quién soy y a cómo vivo las cosas, lo que me lleva a mirar más allá, o mejor, más acá. Siento miedo porque la información que manejo me hace pensar que voy a vivir en un mundo devastado por las sequías, las inundaciones, la escasez de recursos básicos, el ‘sálvese quien pueda’. Siento rabia porque pienso que todo esto se podría haber evitado con una organización social más consciente de nuestra dependencia de la naturaleza y porque veo que el gran capital sigue negando este hecho para seguir generando beneficios. Siento impotencia porque mi día a día no se corresponde con la envergadura del reto que tenemos delante y porque me es difícil simplemente nombrar esta realidad en un mundo de memes y discursos pseudomágicos que, o bien niegan lo que sucede, o bien muestran una fe ciega en la técnica. Me miro, miro mis sentimientos y me entiendo....
¡A por un 2018 luminoso!

¡A por un 2018 luminoso!

Un minuto nunca es exactamente un minuto. Un año nunca es exactamente un año. Hoy cumplo 54 años y mi madre me regala unas palabras de amor con una letra temblorosa y frágil. Medimos el tiempo sin lograr nunca apresar su misterio. … Miro el movimiento de las olas de ese mar gris que hoy me acompaña. En el 2017 aprendí que no me conviene dejarme arrastrar por la corriente del mundo si no quiero verme engullida en él. Tampoco me conviene nadar contra la corriente del mundo si no quiero morir de agotamiento e impotencia por pretender hacer lo que no está en mis manos hacer. Quizás, de lo que se trata, es de saberme parte de este batiburrillo de corrientes que conforma nuestro mundo, ser consciente del lugar que ocupo en él, reconocer mis fuerzas y mis vínculos, y poner en juego mi responsabilidad, mi libertad. Hablo de andar en lo real y lo real, aunque no siempre es amable, es todo lo que hay. … Dentro de poco estaremos en 2018. Una nueva cifra para ahondar en ese misterio que no se deja medir. Un nuevo año para seguir indagando en esa luminosidad que, aunque nace de un contacto rotundo con lo real, es profundamente transformadora. Pues eso… ¡Os deseo un 2018 lleno de luz y vitalidad!...
Aprender a practicar la paz

Aprender a practicar la paz

Asomada a la ventana, veo pasar a un gitano rumano con la bandera de España en su cabeza a modo de pañuelo. Me cuentan que unos chicos que viven en un piso de acogida se pasean con unas banderitas de España compradas por un euro a un chino. Por Madrid Río veo banderas colgadas en varios balcones y me pregunto qué anhelo, necesidad, miedo o ideas hay detrás de cada una que, siendo iguales, quizás tengan trasfondos diversos. A Serrat lo tildaron de fascista por no estar de acuerdo con el referendum del 1-O y hay quien dice en mi barrio que la policía tenía que haber sido más contundente. Y se me engullen las palabras porque no encuentro vocabulario para decir lo que quiero decir entres posturas tan enconadas. Dicen que hay quien ha retirado estos días sus ahorros de La Caixa para dificultar que Cataluña sea viable y me vienen a la cabeza estos hombres que dificultan enormemente la independencia de su ex-mujer cancelando cuentas o dejando de pagar la pensión. Esto me lleva a pensar también que la emocionalidad nacionalista tiene más fuerza que la ética anticapitalista a la hora de sacar fondos de los bancos.                 Dicen que Rajoy (y ahora también el rey), con su política, es el mayor promotor del independentismo catalán. Y recuerdo muchas ocasiones en las que me he sentido muy unida a otras personas estando en contra de y, cuando esa amenaza ha dejado de estar en nuestro horizonte, encontrándome con brechas profundas a la hora de crear algo juntas. (…) Hace dos...
Incoherencias

Incoherencias

Puedo pensar que los seres humanos estamos hechos para experimentar la sexualidad sin exclusividad y no sentirme preparada para abrirme a este tipo de posibilidad. Puedo comprender el daño que el azúcar hace a la salud y no renunciar al disfrute de deliciosos pasteles. Puedo manejar información sobre la inminencia del cambio climático y  seguir usando coche. Podría seguir con muchísimos ejemplos que todas y todos conocemos… Una cosa es nuestra capacidad para elaborar un pensamiento riguroso y una opinión consistente sobre lo que nos sucede y otra distinta es cómo sentimos y experimentamos eso que nos sucede. No quiero decir con esto que nuestra forma de pensar no afecta a cómo experimentamos nuestra vida ni que la experiencia no afecta a nuestra forma de pensar, digo simplemente que son dos planos distintos de nuestra existencia. A las divergencias entre pensamiento y experiencia se las suele llamar incoherencias. Cuando éstas se dan, no es extraño que una vocecita en nuestro interior nos llene de culpa o de vergüenza por no lograr acompasar estos dos planos. Para afrontar esta culpa o esta vergüenza, es habitual seguir uno de estos caminos. El primero es el de intentar ajustar el pensamiento a la experiencia, lo que nos lleva a reducir el pensamiento a una especie de justificación de lo que hacemos, restándole rigor, amplitud y vuelo. El segundo es intentar ajustar nuestra forma de sentir o hacer a lo que pensamos, lo que nos lleva a puentear la complejidad que somos, a no tener en cuenta nuestra historia, a violentarnos y a fingir ser lo que en realidad no somos. Ante esto,...
La experiencia del seminario Lo Personal es Político

La experiencia del seminario Lo Personal es Político

Os presento el video realizado por Marta Martínez sobre la experiencia del seminario Lo Personal es Político. En algo más de ocho minutos podemos escuchar voces diversas de personas que han conformado este espacio. Cada una de las cuales pone el acento en lo que le resulta más significativo. De tal modo que hay acentos que son comúnes y semejantes mientras que otros son diferentes e incluso divergentes. Creando un crisol que se asemeja bastante al espiritu de dicho espacio. Ahí va…   Foto: Graciela Hernández...
Amurallamientos

Amurallamientos

Un señor le pregunta la hora a un viandante y éste sigue caminando como si la pregunta no fuera con él. Un chico joven aminora su paso para no cruzarse con una familia pobre de otro país. Una madre agarra el brazo a su hija cuando un turista que pasea sin rumbo le hace una carantoña. Una señora se abraza a su bolso cuando una chica le pregunta si tiene fuego. Gestos cotidianos que nos hablan del miedo a sufrir una agresión. Gestos que van creando una atmósfera de amurallamiento donde la relación espontánea se hace cada vez más difícil, más extraña. La calle se va volviendo un lugar de paso y no tanto un lugar de encuentro. Las casas y los edificios se van llenando de rejas. Sin embargo, paradojicamente, la posibilidad de encuentro y relación, de enredarnos en redes imprevistas, de preguntar y responder, es, entre otras muchas cosas, una forma de protección. Me viene la imagen de alguien que no encuentra el modo de pedir ayuda o que se ve atrapada entre las rejas de su propia casa en una situación de peligro. (…) Una chica se pasa el tiempo hablando por teléfono cuando está sola en casa. Un hombre llena su agenda por temor a encontrarse con el vacío de alguna hora muerta. Una mujer pasa toda una tarde navegando por internet como un modo de evasión. Un chico está obsesionado con el consumo desde el afán de mantener una imagen determinada. Escenas cotidianas que nos hablan de un miedo al encuentro de sí consigo, a no gustarnos, a conectar con heridas o desazones, a...