Cuerpo

Cuerpo

‘Llevaba mi cuerpo a todas partes conmigo.
En la espesura de la abstracción mi piel palpitaba con la sangre.’

– Adrienne Rich –

En las últimas sesiones de trabajo con uno de los grupos del seminario Lo Personal es Político hemos pensado, activado, sentido y vivido el cuerpo.

Una de las participantes de este grupo, Marina, nos ayudó a soltar lastre, a expresar con el cuerpo, a pensar con el cuerpo, a decir lo que significa ser cuerpo desde el propio cuerpo. Todo lo que vivimos y sentimos fue emocionante y contrastó con lo que nos pasa habitualmente en nuestra vida cotidiana.

En nuestro día a día hay mucha presión sobre el cuerpo. Nos pesan la talla 38 y el miedo al ridículo, nos pesan el miedo a la violencia y la presión capitalista para amoldarnos a las necesidades del mercado, nos pesan las prisas y el consumismo, nos pesan el miedo a la invisibilidad y a ser excesivamente llamativas, nos pesan el miedo a la libertad y la presión hacia una estética artificiosa, nos pesan los mensajes ambiguos y contradictorios en torno al embarazo y la sexualidad, nos pesa toda esta carga y mucho más.

Con todo, añoramos y buscamos los juegos de la infancia, la espontaneidad, el encuentro con otros cuerpos cuando es elegido, la risa honesta, el llanto sin corsés, vestirnos como si le celebráramos cada rincón de nuestro cuerpo, acoger cada arruga y michelín como parte de la vida, habitar nuestros cuerpos con todo nuestro ser. Y, cuando esto ocurre, la vida se expande, las posibilidades de expresión y creatividad se abren a infinitas posibilidades, y nuestro pensamiento se vuelve más conectado con la experiencia real de carne y hueso.

Parece que todo esto no es casual. Estar a disgusto en la propia piel, vivir sin escuchar el cuerpo, tener miedo a la propia expresividad corporea, medir nuestra belleza en función de modelos inhumanos, nos lleva a perder mucha energía y brillo, nos aprisiona. ¿Quién tiene miedo a que esto deje de ser así? ¿A quién beneficia esta locura?

Por todo ello, os invito a que, en estas fiestas que se avecinan, no perdamos contacto con toda la vida que resuena en cada poro de nuestro cuerpo y que, a la hora de comprar regalos o de acicalarnos, no caigamos en este tipo de trampas:

Por cierto, acabo de ver el impactante documenta Ciutat Morta y os lo recomiendo. Entre otras muchas cosas, muestra lo que la conjunción de poder y prejuicios ante algunas expresiones estéticas puede llegar a desatar.

¡Feliz solsticio de invierno!

 

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