Emergencia climática

Emergencia climática

Miles de personas se manifestaron ayer en Madrid (y en otros muchos lugares del mundo) bajo el slogan ’emergencia climática’.

Un poco de oxígeno, de aliento, de compañía ante lo que yo considero el nudo más importante y doloroso de nuestro tiempo.

(…)

Entre tanta pancarta y gritos, de vez en cuando escuché a alguien decir ‘salvemos el planeta’ y/o ‘salvemos el clima’.

Es extraño escuchar esto porque lo que está en juego no es el planeta ni el clima. El planeta seguirá existiendo y el clima también. Otra cosa es que sean el planeta o el clima que necesitamos.

Lo que está en juego realmente son vidas, tanto humanas como no humanas. Lo que está en juego es nuestra supervivencia.

Quizás esté sacando las cosas de quicio, pero veo en esta postura ante lo que está sucediendo resquicios de esa prepotencia que nos ha traido hasta aquí. Como si no quisieramos reconocer nuestra dependencia, nuestra fragilidad, nuestra corporeidad, nuestro ser naturaleza.

¿No se trataría más bien de algo así: cuidemos nuestro medio natural para que tengamos cabida en su seno, para que nuestra especie pueda ser salvada?

En fin, el planeta no nos necesita para ser salvado pero nosotras y nosotros sí necesitamos de un planeta habitable para seguir subsistiendo.

(…)

Oigo a una periodista decir que la población española está muy conscienciada sobre el cambio climático, hasta tal punto que la gran mayoría está dispuesta a pagar más impuestos para solventar ‘este problema’.

Me quedo perpleja…

¿Cuánta gente está dispuesta a renunciar a sus sueños de que sus hijas e hijos tengan un nivel de consumo y de confort más elevado que el suyo? ¿Cuánta gente está dispuesta a renunciar a la carne, al coche, al móvil, al papel higiénido, al plástico, al chorro de agua, a tanto gasto energético? ¿Cuánta gente está dispuesta a pensar colectivamente para que no terminemos en un ‘salvese quién pueda’? ¿Cuánta gente está dispuesta a crear, pensar y luchar fuera de la lógica capitalista antes de que ésta nos aplaste sin piedad? ¿Cuánta gente entiende que no se trata de cambiar solo algunos hábitos sino de cambiar el sistema? ¿Cuánta gente asume que el desarrollo nunca podrá ser sostenible? ¿Cuánta gente….?

Mientras os pregunto todo esto, me lo pregunto a mí misma… Al fin y al cabo, me guste o no me guste, yo también soy gente. Me guste o no me guste, no se trata solo de hacer un análisis de la cuestión sino de incidir en nuestras entrañas.

(…)

Leo críticas a Greta Thunberg por poder haber hecho un camino y haber sido reconocida en gran parte por ser sueca, rica, ‘privilegiada’ mientras que a otras activistas del sur se las ningunea y en ocasiones se las mata.

Siento rabia porque es una lógica que se parece mucho a darse un tiro en el pie.

Yo creo que el problema no es que a Greta se la escuche más o menos, o que ella tenga más o menos recursos. Bienvenido sea todo lo que ella ha ido haciendo desde sus circunstancias.

El problema está en que hay otras activistas jóvenes o no tan jóvenes que, no solo no son escuchadas, sino que son violentadas.

En fin, que nos toca dar voz, visibilidad, cuidado y atención a todas, las necesitamos a todas ellas como agua de mayo.

(….)

Mañana será tarde.

 

Foto: Graciela Hernandez Morales.

 

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