Emergencia climática

Emergencia climática

Miles de personas se manifestaron ayer en Madrid (y en otros muchos lugares del mundo) bajo el slogan ’emergencia climática’. Un poco de oxígeno, de aliento, de compañía ante lo que yo considero el nudo más importante y doloroso de nuestro tiempo. (…) Entre tanta pancarta y gritos, de vez en cuando escuché a alguien decir ‘salvemos el planeta’ y/o ‘salvemos el clima’. Es extraño escuchar esto porque lo que está en juego no es el planeta ni el clima. El planeta seguirá existiendo y el clima también. Otra cosa es que sean el planeta o el clima que necesitamos. Lo que está en juego realmente son vidas, tanto humanas como no humanas. Lo que está en juego es nuestra supervivencia. Quizás esté sacando las cosas de quicio, pero veo en esta postura ante lo que está sucediendo resquicios de esa prepotencia que nos ha traido hasta aquí. Como si no quisieramos reconocer nuestra dependencia, nuestra fragilidad, nuestra corporeidad, nuestro ser naturaleza. ¿No se trataría más bien de algo así: cuidemos nuestro medio natural para que tengamos cabida en su seno, para que nuestra especie pueda ser salvada? En fin, el planeta no nos necesita para ser salvado pero nosotras y nosotros sí necesitamos de un planeta habitable para seguir subsistiendo. (…) Oigo a una periodista decir que la población española está muy conscienciada sobre el cambio climático, hasta tal punto que la gran mayoría está dispuesta a pagar más impuestos para solventar ‘este problema’. Me quedo perpleja… ¿Cuánta gente está dispuesta a renunciar a sus sueños de que sus hijas e hijos tengan un nivel de consumo y...
Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Al poner los cuidados en el centro, se saca a la luz que la vida es vulnerable (si no se cuida, no hay vida) e interdependiente (la única forma de cuidarnos es junto al resto). – Amaia Pérez Orozco – Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, qué significa colocar la vida en el centro, qué lugar  ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, dónde queda el autocuidado y el cuidado mutuo cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido al taller que haremos el 14 de septiembre en Singulares. En horario de dicho encuentro será de 10 a 14 de la mañana y de 16:30 a 19:30 de la tarde. El número de asistentes será como mínimo de 8 personas y como máximo de 16 personas. La aportación económica son 60 euros. Si te apetece inscribirte, escribe a este correo...
La vida que nos queda

La vida que nos queda

Este pasado mes de junio ha sido el más caluroso que se ha registrado en nuestro planeta. En 2018, el 1 de agosto ha sido el día en el que hemos usado todos los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar en un año, de modo que gran parte de los recursos con los que contamos para mantener nuestras vidas están agotándose año tras año. Y aquí estamos, a puertas de un colapso que nadie parece querer remediar. Todo ello se sostiene bajo la fantasía de un crecimiento económico infinito y de que podemos volver a los tiempos ‘antes de la crisis’, fantasía que no hace más que afianzar el monstruo y solo puede sostenerse con un proyecto en el que no cabemos todas y todos simplemente porque no hay para tanto. Quizás, la consciencia de que aquí no cabemos todas y todos si queremos seguir como estamos explique el auge de los fascismos. Para que quepamos todas y todos y para que nuestra supervivencia sea viable en la faz de la Tierra es necesario otro proyecto político, otro tipo de organización, otras prioridades, otra relación con la naturaleza, otra relación con las y los demás, otra forma de vivir y de consumir, otra forma de producir y de alimentarnos. Como dice Greta Thunberg, este giro es urgente porque ‘nuestra casa está en llamas’. Con todo esto en la cabeza y a puertas del descanso veraniego, pienso que las vacaciones puede ser un tiempo para imaginar y ensayar una forma de vida más placentera a la vez que más austera, más próxima a nuestro lugar habitual de...
Lo que un corazón aguanta

Lo que un corazón aguanta

Son manteros por no tener papeles y carecen de papeles por ser manteros. Intentan escabullirse dentro de un asfixiante círculo vicioso con el corazón siempre en un puño. Cuando una se acerca, el corazón se le encoge. Su presencia casi fantasmagórica, con su piel negra magullada por tanto golpe, señala que el corazón de este sistema está podrido. Cuando una se acerca un poco más, se acerca también a sus propias contradicciones, miedos y vulnerabilidades. Al fin y al cabo, si una lo mira bien, nuestras vidas tampoco están en nuestras manos. Quizás por eso cueste tanto escudriñar en la cosa y hacer algo con sentido. Es probable que yo nunca sepa bien qué ocurrió minutos antes de que Mame Mbaye muriera por un ataque al corazón. Pero, haya sido cómo haya sido, ¿cómo es posible que nuestros corazones aguanten tanto? ———– Foto: Graciela Hernández.    ...
¿Qué es vivir el presente?

¿Qué es vivir el presente?

Vivir el presente. Una frase que se cuela en los sitios más insospechados y que esconde tras de sí un campo de batalla simbólico. En este sentido, depende desde donde se dicen estas palabras puedo estar o no de acuerdo. De algún modo, es una frase que nos dice algo obvio. Nuestra vida se cuece siempre, queramos o no, en el presente. Lo que experimento, aunque sea un recuerdo o una proyección de futuro, lo experimento ahora. Lo experimento desde mis necesidades, miedos, anhelos, interpretaciones o conocimientos actuales. O sea, cuando me quedo embelesada recordando algo que me sucedió, no significa que me haya ido al pasado, significa simplemente que rememoro un suceso de mi vida desde mi realidad presente. Lo mismo sucede con el futuro, cuando me pregunto qué pasará con tal o cual cosa, no me he ido al futuro, simplemente me estoy imaginando lo que sucederá desde lo que soy en este momento. Saber esto, saber que no tengo la capacidad de trasportarme al pasado o al futuro como si fuera la protagonista de una película de ciencia ficción, me permite vivir las experiencias vinculadas con mi pasado o con mi proyección de futuro con más presencia, o sea, tomándolas como reflejo de mis necesidades, anhelos, reflexiones o nudos actuales. Así, por ejemplo, ante la crisis ecológica de la envergadura que ahora tenemos, dedicar un tiempo a pensar qué pasará con nuestro futuro significa dedicar un tiempo a entrar en contacto con lo que se está moviendo en mí ante esa realidad. Si afronto dicha pregunta con presencia, o sea, escuchándome, dejándome sentir, abriéndome a lo...