Emergencia climática

Emergencia climática

Miles de personas se manifestaron ayer en Madrid (y en otros muchos lugares del mundo) bajo el slogan ’emergencia climática’. Un poco de oxígeno, de aliento, de compañía ante lo que yo considero el nudo más importante y doloroso de nuestro tiempo. (…) Entre tanta pancarta y gritos, de vez en cuando escuché a alguien decir ‘salvemos el planeta’ y/o ‘salvemos el clima’. Es extraño escuchar esto porque lo que está en juego no es el planeta ni el clima. El planeta seguirá existiendo y el clima también. Otra cosa es que sean el planeta o el clima que necesitamos. Lo que está en juego realmente son vidas, tanto humanas como no humanas. Lo que está en juego es nuestra supervivencia. Quizás esté sacando las cosas de quicio, pero veo en esta postura ante lo que está sucediendo resquicios de esa prepotencia que nos ha traido hasta aquí. Como si no quisieramos reconocer nuestra dependencia, nuestra fragilidad, nuestra corporeidad, nuestro ser naturaleza. ¿No se trataría más bien de algo así: cuidemos nuestro medio natural para que tengamos cabida en su seno, para que nuestra especie pueda ser salvada? En fin, el planeta no nos necesita para ser salvado pero nosotras y nosotros sí necesitamos de un planeta habitable para seguir subsistiendo. (…) Oigo a una periodista decir que la población española está muy conscienciada sobre el cambio climático, hasta tal punto que la gran mayoría está dispuesta a pagar más impuestos para solventar ‘este problema’. Me quedo perpleja… ¿Cuánta gente está dispuesta a renunciar a sus sueños de que sus hijas e hijos tengan un nivel de consumo y...
Afrontar la muerte es también afrontar la vida

Afrontar la muerte es también afrontar la vida

Tenemos ideas sobre la muerte que surgen de una mente lógica y que apenas calan en nuestras entrañas, en nuestro sentir. Son ideas que no concuerdan con cómo la experimentamos. Así, por ejemplo, aunque yo considere lógicamente que la muerte es parte de la vida, a menudo me vivo como si fuera inmortal, como si mi muerte no fuera a llegar nunca. Esta disociación me hace saber que, en lo más profundo, tengo una visión sobre la muerte distinta a la que me digo que tengo. En dos de los grupos en los que trabajamos la escucha y la comunicación, hemos compartido algunas de nuestras formas de sentir, experimentar y afrontar la muerte. Fue un balbuceo, un intento de tomar consciencia de esa visión que habita nuestras entrañas y que es consustancial al hecho de haber crecido en una cultura concreta. Y, a medida que fuimos compartiendo, fuimos viendo que nuestra forma de afrontar la muerte toca de lleno a nuestra forma de afrontar la vida. …. Vivir de espaldas a la muerte es, de algún modo, vivir de espaldas a ese movimiento de la vida en el que cada arruga nos recuerda que lo que fuimos ya no está, del mismo modo que esa relación ya no es como era ni ese libro nos dice lo que nos dijo en su día ni ese afán nos mueve como lo hizo antaño. O lo que es lo mismo, vivir de espaldas a la muerte no ayuda a dejar morir lo que ya no está y, por tanto, a dejar nacer lo nuevo y a menudo imprevisible que nos trae...