Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘La cara y la cruz del cuidado’

Al poner los cuidados en el centro, se saca a la luz que la vida es vulnerable (si no se cuida, no hay vida) e interdependiente (la única forma de cuidarnos es junto al resto). – Amaia Pérez Orozco – Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, qué significa colocar la vida en el centro, qué lugar  ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, dónde queda el autocuidado y el cuidado mutuo cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido al taller que haremos el 14 de septiembre en Singulares. En horario de dicho encuentro será de 10 a 14 de la mañana y de 16:30 a 19:30 de la tarde. El número de asistentes será como mínimo de 8 personas y como máximo de 16 personas. La aportación económica son 60 euros. Si te apetece inscribirte, escribe a este correo...
8 de marzo: un día para imaginar lo posible

8 de marzo: un día para imaginar lo posible

Me imagino un mundo… …donde los hombres dejen de dar crédito y sentido a ese poder militar, económico, sexual y simbólico en el que se prima la ganancia de unos cuantos sobre el bien común. …donde las mujeres ya no queramos repartir esa tarta de poderes malditos con los hombres, sino cuestionarlos con el afán de crear tartas nuevas, más justas, humanas, soportables, vivibles. …donde las mujeres dejemos de reflejar la figura del hombre al doble de lo natural, como nos señaló Virginia Woolf, y donde los hombres vean en la expansión de la presencia femenina, no una amenaza a abatir, sino una posibilidad de intercambio y de enriquecimiento mutuo. …donde las mujeres no olvidemos que las armas del amo no desmantelarán nunca la casa del amo, como nos planteó Audre Lorde. …donde la libertad no se convierta nunca en privilegios sobre otros u otras, como lúcidamente nos indicó Rosa Luxemburgo. …donde los cuerpos femeninos bailen sin miedo bajo el sol y bajo la luna en medio de la revolución, como tal vez se imaginó Emma Goldmann, y donde los hombres den un paso atrás por no querer avasallar ni dominar tanta belleza. …donde, en el mundo entenero, unas y otros tengamos el pan y las rosas que necesitemos para desplegar nuestros deseos y nuestras vidas, sin poner en riesgo nuestra supervivencia despellejando los recursos naturales, sin obviar nuestra interdepedencia, sin caer en esa atomización que tanto nos daña, . …donde el cuidado vaya de la mano del autocuidado y donde el amor no entienda de sometimientos. …donde sea la responsabilidad y no la culpa la que nos mueva....
Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

Taller ‘la cara y la cruz del cuidado’

‘(…) cuidar es constuir redes de ayuda mutua, es un aprendizaje de la vida en común.’ -Marina Garcés- Los días 7, 14 y 21 de septiembre llevaré a cabo el taller ‘La cara y la cruz del cuidado’. ¡Por fin me lanzo a ello tras algunos años de reflexionar sobre esta cuestión, de escuchar experiencias diversas en torno a la dificultad de cuidar y de vivir en primera persona el peso y el gusto de cuidar! Si te apetece pensar junto a otras personas sobre qué queremos decir cuando hablamos de cuidar, el lugar que ocupa el cuidado en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desde dónde cuidamos, la soledad que suele conllevar este tipo de prácticas, dónde queda el autocuidado cuando cuidamos, qué hacer para que la experiencia del cuidado sea una experiencia con sentido para la propia existencia y para el devenir del mundo… serás bienvenida o bienvenido. El precio del taller son 60 euros. El horario será de 6 a 8,30 de la tarde. Y, como siempre, se desarrollará en Singulares (Paseo de los Pontones, 7, bajo, interior, puerta 4), al lado del metro Puerta de Toledo. Si quieres inscribirte o simplemente tener más información, puedes mandarme un whassap o sms al 619146831 o escribirme aquí. Foto: Graciela Hernández...
Y ganó Trump.

Y ganó Trump.

Si lo masculino (ellos) es igual que lo masculino (ellos) más lo femenino (ellas), entonces lo femenino (ellas) equivale a cero. – Fórmula explicada por Jesús Ibáñez en mis tiempos de Facultad – En el seminario Lo Personal es Político… … Ellas dijeron que les sigue pesando en sus vidas y en su sexualidad ser vistas, tratadas o consideradas como un mero objeto. Es un modo de reducir, acallar, estereotipar todo lo que sienten, crean, viven, muestran. Por no hablar de la violencia que ello genera. … Ellos dijeron que, en ocasiones, les resulta divertido ser tratados como meros objetos de deseo sexual. … Una dijo que teniendo existencia simbólica, siendo parte de un contexto donde se reconoce lo que los hombres son y hacen como ‘lo normal’, convertirse por un rato en objetos es solo un juego.  Nada que ver con una parte muy significativa de la experiencia femenina. … Otra comentó que se imagina que determinados hombres (como pueden ser, por ejemplo, transexuales, gaya, negros o pobres), en contextos de cosificación extrema, viven este juego de un modo muy distinto a como lo viven los hombres ‘no cosificados’, también de como lo viven las mujeres en general y las transexuales, lesbianas, negras, pobres… en particular. En fin, mucha complejidad para seguir indagando sobre las triquiñuelas del poder y para seguir entendiendo cómo y dónde se juega nuestra libertad. Y ganó Donald Trump. Parece que esa mirada que reduce la existencia y la experiencia femenina, y no solo femenina, a un mero objeto de uso y de abuso tiene más fuerza y arraigo de lo que (se) suponía....
¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

¿Dónde queda nuestro lado salvaje?

Ellas aprendieron a reprimir su deseo sexual como un modo de no ser repudiadas por los hombres y de ser merecedoras de su amor. Pero se hartaron y empezaron a explorar su sexualidad como algo propio. Poco a poco, con mayor o menor dificultad, fueron sacando a la luz su propio deseo, ganando en placer y libertad. A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que las lleva a un lugar que es siempre imprevisto y que no entiende de control ni de ataduras. Es un lugar muy vinculado a vida no domesticada, a la vida en estado puro y, en ese sentido, podríamos decir que se trata de una energía salvaje. Y aquí surge otro conflicto. Además de las connotaciones que tiene la palabra salvaje asociada a la sexualidad femenina, una mujer sabe que vivir su sexualidad de este modo conlleva el riesgo de ser considerada un objeto de uso y de abuso para algunos hombres. Ante esto, a menudo ellas han reprimido ‘su lado salvaje’ para no correr ese riesgo. (…) Ellos aprendieron a conquistar, alardear, tomar la iniciativa y marcar la batuta en la sexualidad con las mujeres para no ser repudiados por los otros hombres y no poner en cuestión su virilidad. Algunos se hartaron y empezaron a explorar una sexualidad sin jerarquías. Poco a poco, fueron sacando a la luz el placer que les genera el encuentro profundo con una mujer libre. A veces, cuando dan rienda suelta a su sexualidad sin guiones prefabricados surge una energía que los lleva a un lugar que es siempre imprevisto...