LOS FUNDAMENTOS DE UNA RELACIÓN

LOS FUNDAMENTOS DE UNA RELACIÓN

Tras operarme, me ingresaron en una habitación del hospital. Estaba muy débil, sin ganas de hacer esfuerzos y con mucha necesidad de silencio. Todo esto me llevó a estar preocupada por qué tipo de compañera me iba a tocar.

Cuando ingresó mi compañera, le conté que no tenía interés en ver la televisión y que no iba a hablar mucho dado el esfuerzo que me suponía. Ella me sonrió y me dejó tranquila, estuvo viendo series en su tablet y charlando por teléfono con su familia. Me dio la sensación que esa distancia le vino a ella igual de bien que a mí.

Casi sin darnos cuenta, creamos una rutina. Cada una gestionaba su tiempo a su modo sin molestar a la otra y teníamos una pequeña conversación cada vez que traían la comida. En esas conversaciones, nos reímos juntas por lo desajustada que era la comida para nuestra situación física. Ella me contó que no se sentía bien atendida y que estaba asustada, yo le conté que sí me sentía bien atendida pero que la recuperación era incierta. Ella me contó que era de Venezuela pero que no le gustaba hablar de política y yo le dije que nací en Brasil aunque mi familia era canaria. Ella tuvo un ataque de ansiedad fuerte y yo intenté acompañarla, y yo apenas me ponía mover y ella me traía las cosas que yo necesitaba.

Fue una relación creada a fuego lento, agradable, respetuosa, justo lo que necesitaba en ese momento.  El que se haya dado un tipo de relación así justo con esta mujer me ha resultado muy curioso, ya que, por lo poco que fui sabiendo de ella, se trata de alguien con unos principios y una forma de vivir muy diferente a mí. Es conservadora, sumamente religiosa, con una relación familiar muy intensa, con una noción muy romántica del amor, etc.

Si os soy sincera, es muy probable que si la hubiera conocido en otras circunstancias, nada más saber algo sobre su forma de afrontar la vida, me hubiera distanciado de ella. Quizás la enfermedad o las situaciones de gran necesidad nos dan la oportunidad de volver a la primera infancia donde se juega con quien quiere jugar y puede hacerlo, y no con quien tiene unas características o unos valores parecidos a los míos…

Pues eso, en esta relación he tenido la sensación de ir a una raíz que habitualmente se me escapa y que, a falta de ella, todo se enmaraña. Es más, me da que este cariño y respeto que hemos creado, nos permite ir compartiendo nuestras ideas sin que ello implique un campo de batalla sino una fuente de intercambio y de asombro.

Como os decía, quizás nos falte volver a la infancia para jugar con quien puede y quiere y, a partir de ahí, crear otra cosa…

2 Comments

  1. Gracias por compartir con sencillez lo profundo.
    Tus palabras resuenan en mí como el eco de un silencio blanco, como la nieve recién caída que no se puede dejar de escuchar

    Reply
    • Gracias, Laura, por acoger el texto con tanta belleza.

      Reply

Escribe un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

48 + = 49