Reflexiones desde mi confinamiento (II)

Reflexiones desde mi confinamiento (II)

¡TODO IRÁ BIEN! se dice, se dibuja, se ofrece, se repite en estos días de confinamiento.

¡Cuántas veces me  han dicho frases con el mismo mensaje y la misma intención! Me lo han dicho cuando me he enfrentado a algún examen, a alguna operación, al paro, etc. Me lo han dicho como si trataran de espantar mi miedo, mi fragilidad, mi desorientación, como si quisieran que me agarrara a algún ‘pensamiento positivo’ para salir del dolor, como si no confiaran en mi capacidad de vérmelas con la incertidumbre sin quedarme atascada en su fango.

Pero no, la cosa no ha salido siempre bien. De hecho, si me hubiera agarrado a esa positividad me hubiera visto sin recursos para afrontar retos totalmente imprevistos. De modo que hoy, aún a sabiendas de que hay afecto y buenos deseos cuando se dice que todo saldrá bien, no puedo evitar preguntarme: ¿Cómo lo saben?

Son frases que quizá consuelen pero me dejan flotando en el aire. Es como agarrarse a una barandilla que, siendo endeble, aparenta robustez. Y ya sabéis el riesgo que conlleva eso.

Además de ser un asidero demasiado frágil, su lógica me ha dejado muda en más de una ocasión. ¿Cómo nombrar, acoger, entender y acompañar mi miedo u otro tipo de sensaciones que me habitan cuando mi interlocutor o interlocutora las considera, no solo como algo negativo, sino como algo que es peligroso prestar atención? Ante esto, lo fácil es sonreír, fingir que se está mejor de lo que en realidad se está y dejar que la procesión vaya por dentro.

Es más, agarrarse a un asidero tan endeble como este y mirar qué me ocurre solo de soslayo es abandonar la posibilidad de construir un asidero más sólido y verdadero. Me refiero a ese asidero que surge a base de conocer cómo es y cómo vivo la realidad qué me rodea, ordenar mis emociones, entender qué me mueve y qué me bloquea, abrirme a la realidad de quienes me rodean, etc. O lo que es lo mismo, asirme a quién soy y a lo que hay, agarrarme con atención, cuidado y racionalidad a la realidad tal cual se va dando, me da un suelo donde aterrizar, reconocerme y caminar.

¡TODO IRÁ BIEN! se dice, se dibuja, se ofrece, se repite en estos días de confinamiento.

En este contexto, esta frase se me vuelve más confusa y difusa aún porque ya no se trata de un objetivo concreto como puede ser aprobar un examen, salir sana de una operación o conseguir un buen trabajo. ¿De qué se trata entonces?

¿Qué significa ese BIEN? ¿Volver al mismo sitio en el que estábamos y que nos ha traído hasta aquí? ¿O se trata de otra cosa? ¿Qué cosa entonces? ¿De un lugar idealizado tal vez?

¿Y a quién va dirigido ese bien? ¿A quiénes se están debatiendo entre la vida y la muerte? ¿A quiénes están pasando hambre y frío? ¿A quiénes trabajan hasta la extenuación cuidando otras vidas? ¿A quiénes el confinamiento implica encerrarse con quien les maltrata? ¿A quiénes malviven en la frontera entre Turquía y Grecia? ¿A las instituciones europeas que no parecen ponerse de acuerdo ante algo tan básico y vital? ¿A ti y a mí que aún tenemos tiempo para leer este texto?

No sé qué ocurrirá, nadie sabe a ciencia cierta cómo terminará todo esto. Creo que de eso se trata, de aprender a soportar la incertidumbre, de compartir la desazón, de poner corazón y cabeza para comprender lo que nos sea posible y seguir haciéndonos preguntas que nos abran horizontes.

Pero alguna cosa sí sé. Sé que hacer todo esto en compañía (aunque sea virtual) puede llegar a ser una experiencia sorprendentemente rica y que el modo en el que nos ubiquemos ante el mundo, ante la realidad del mundo, afectará al modo en que se irá conformando este futuro incierto.

 

4 Comments

  1. Estoy de acuerdo con esta reflexión.
    Supongo, también, que hay deseo de positividad.
    Quizás debiéramos decir que con nuestro trabajo, esfuerzo, colaboración, mano tendida, empatía,…,todo podría mejorar, “ir bien”.

    En este momento soy incapaz de ir más allá. Percibo, más bien intuyo, que es un momento crucial, pero aquí estoy…

    Gracias por tus reflexiones, querida Graciela. Ayudas a tratar de “entender” y tal vez, a ser proactiva.

    Afectuosamente

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    • Gracias, Carmen, por seguirme y compartir dónde estás ahora. A veces el ‘no sé’ es un buen punto de partida. Besos.

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  2. Me encanta y comparto: …”Creo que de eso se trata, de aprender a soportar la incertidumbre, de compartir la desazón, de poner corazón y cabeza para comprender lo que nos sea posible y seguir haciéndonos preguntas que nos abran horizontes.

    …hacer todo esto en compañía (aunque sea virtual) puede llegar a ser una experiencia sorprendentemente rica y … el modo en el que nos ubiquemos ante el mundo, ante la realidad del mundo, afectará al modo en que se irá conformando este futuro incierto.”
    Gracias

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    • Gracias, Ángeles, por tus feedback. Un besazo.

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